Ante el aumento de las temperaturas, es importante cuidar la salud de las infancias, ya que son más vulnerables al calor que los adultos debido a que sus mecanismos de regulación térmica aún son inmaduros.
Entre los principales riesgos asociados al calor extremo, se encuentra el golpe de calor, situación que ocurre cuando el cuerpo del menor se sobrecalienta, lo que puede provocar somnolencia, mareos y -en casos más graves- compromiso de órganos vitales si se asocia a deshidratación.
La enfermera y coordinadora del bloque pediátrico neonatal del Hospital Provincial de Ovalle, Valeria Ahumada Díaz, advirtió que “las señales de alerta incluyen piel caliente, roja y seca, sueño excesivo, mareos, irritabilidad, llanto inconsolable y dolores de cabeza. En caso de deshidratación, también puede observarse una disminución en la cantidad de orina o un color muy amarillo y concentrado”.
Hidratación: fundamental en días de calor
Durante el verano, se debe evitar exponer a los lactantes al sol directo, especialmente entre las 10:00 y las 17:00 horas, cuando la radiación es más intensa. No se recomienda la exposición directa al sol. Si se realizan paseos, deben ser en lugares con sombra, utilizando gorros, sombrillas y barreras físicas.
Es clave vigilar la hidratación a través de la orina, un bebé debería mojar entre seis y ocho pañales al día, mientras que un niño más grande debiese orinar cada tres o cuatro horas. En esta línea, Ahumada enfatizó que la principal recomendación es consumir agua y evitar bebidas azucaradas. También se pueden incorporar jugos naturales sin azúcar y frutas con alto contenido de agua, como la sandía y el melón.
Sobre este punto la enfermera comentó que “se recomienda que los niños consuman entre seis y ocho vasos de agua al día, ofreciendo sorbos frecuentes cada 20 o 30 minutos durante las horas de mayor calor”.
En el caso de los lactantes menores de seis meses, no se debe ofrecer agua, “ellos solo necesitan leche materna, que ya contiene el agua necesaria. Lo importante es que la lactancia sea más frecuente. Después de los seis meses, se puede comenzar a incorporar agua junto con la alimentación complementaria”, recalcó la especialista.
¿Cuándo acudir a urgencias?
En caso de tener la piel muy caliente y roja, signos de confusión, somnolencia excesiva, dificultad para despertar, fiebre alta que no cede con medicamentos, convulsiones, vómitos o diarrea abundante, se debe buscar atención médica inmediata.
“Si el niño tiene compromiso de conciencia, no se debe administrar agua por boca, ya que existe riesgo de aspiración. En esos casos, se recomienda bajar la temperatura con paños húmedos y consultar de inmediato”, recomendó Valeria Ahumada.
Alimentación e higiene: otro factor clave
Otro punto significativo que se debe tener en cuenta es el riesgo de enfermedades gastrointestinales ya que estas pueden provocar deshidratación y sumadas al calor, agravar el estado de salud del niño, incluso requiriendo hospitalización.
“Es fundamental lavarse las manos antes de preparar y consumir alimentos, lavar adecuadamente frutas y verduras, y enseñar a los niños a lavarse las manos con agua y jabón por al menos 40 a 60 segundos”, concluyó Ahumada.

