La hazaña del capitán Alberto Larraguibel Morales y de su caballo Huaso, el 5 de febrero de 1949 no ha sido superada. Con su hijo Alberto, de paso en Chile, recordamos esa marca ecuestre mundial, orgullo del deporte chileno.
Alberto Larraguibel Stieb reside en Estados Unidos. Se encuentra por algunos días conmemorando un año más de la hazaña de su padre y de su caballo Huaso. Es un momento emotivo que está en la memoria colectiva de Chile.
Alberto, ¿Siente nostalgia por el Chile en que creció?
“Sin lugar a dudas siento una gran nostalgia cuando vuelvo a Chile y en especial cuando vuelvo a esta linda y querida ciudad de Angol donde tengo lindos recuerdos de infancia y donde tengo grandes amigos de la época, afortunadamente con la tecnología de hoy mantengo un constante comunicación”.
¿A qué ha dedicado su vida en Estados Unidos?
“Tengo una compañía de construcción, donde remodelamos casas y además tengo una parte de ella dedicada a la manutención de embarcaciones”.
¿En qué año residió en Angol?
“Viví entre 1966 hasta 1968. Años felices que recuerdo con emoción. Cada vez que viajo me encuentro con amigos de esos años y eso es muy grato”.
¿Ha pensado en escribir en torno a su padre?
“Si, lo he pensado, me ha faltado la decisión de hacerlo”.
Su padre, ¿le enseñó a montar?
“Nosotros teníamos un campo en Florida, cerca de Concepción, donde íbamos de vacaciones todos los años. Desde los cuatro años montábamos en pelo, luego con pellón de oveja. Nunca con estribos para aprender a afirmarnos con las piernas”.
Su padre, ¿Qué idea tenía de los caballos?
“Mi padre, tenía una pasión por los caballos desde muy niño, Desde los diez años viajaba al campo a caballo desde Chillan acompañado por el mayordomo del campo. En esos ir y venir fue adquiriendo el amor por los caballos. Siendo capitán de caballería y destacado en la equitación, el Ejército de Chile se propuso un plan de batir el récord mundial de salto alto a caballo, en ese contexto se adquiere el caballo Faithful y se le asigna al capitán Larraguibel que lo prepare para ese evento. Se le cambia el nombre a Huaso”
¿Cuándo viene nuevamente a Chile?
“Espero si Dios y la salud me lo permite estar presente en las próximos recuerdos del récord mundial”.
PASIÓN POR LOS CABALLOS
Alberto Larraguibel Morales se casó el 29 de noviembre de 1950 en la Escuela de Caballería de Quillota con Silvia Stieb Sauvalle, con quien tuvo cuatro hijos: María de la Luz, Sylvia, Alberto y María Angélica. Enviudó en 1984 y murió de cáncer al pulmón en 1995. Tenía 75 años de edad. Sus restos descansan en el Cementerio Católico de Santiago. Fue declarado hijo ilustre de Angol en 1987 y un monumento en bronce, emplazado en Viña del Mar, rememora su hazaña.

Alberto, la pasión de su padre por los caballos, ¿se la transmitió a sus hijos?
“Nosotros vivíamos entre los militares y los caballos en el día a día. Yo creo que la pasión por algo no se transmite , cada uno lo absorbe de acuerdo a sus propias experiencias”.
¿Qué representó para su padre el Mayor Monti?
“El Mayor Monti fue el jefe de equipo y quien dirigió a mi padre en este proceso de preparación de el y su caballo para batir el récord mundial de salto alto a caballo”.
Tras su retiro, ¿a qué dedicó su vida?
“Su vida era muy sencilla. Luego de su retiro, fue llamado por el gobierno Militar para hacerse cargo de la Posta central y luego se dedicó a una vida familiar donde todos los fines de semana salía a montar hacia los cerros de Santiago, acompañado de un ordenanza”.
¿Cómo fueron sus últimos años?
“Bastante tranquilos acompañados de sus hijos y uno de sus mejores amigos”.
Me contaba que su padre fue un hombre sencillo que jamás se subió a un pedestal.
“Así fue. Nunca se vanaglorió de su récord, Le gustaba pasar desapercibido en su vida diaria. El récord mundial según sus palabras “era de Chile, del Ejército, de su caballería “ el solo era el ejecutor de aquello”.
LA HAZAÑA DE 1949
Cuando se cumplieron treinta años de la hazaña la periodista María Angélica de Luigi le pregunto a Alberto Larraguibel si pensaba que era imposible que alguien batiera su récord. Alberto respondió: “Yo estoy convencido de que es posible. Sólo es necesario que se dé, como se me dio a mí, esa armonía perfecta de caballo y jinete, de equilibrio y velocidad, y que haya otro hombre dispuesto a lanzar su corazón por encima del obstáculo e irlo a buscar, sin vacilaciones, al otro lado”.
Alberto, ¿en qué condiciones el capitán Larraguibel y su caballo Huaso alcanzan la marca mundial en salto?
“Fue el resultado de una preparación muy exhaustiva que hicieron durante dos años fortaleciendo el caballo y el jinete tanto físicamente como mentalmente” .
¿Qué condiciones tenía Huaso?
“Huaso era un caballo Inglés de estatura normal , pero de gran temperamento , no era un caballo de recorrido , por ello se preparó para saltar solo un obstáculo”.
Su padre señaló que el momento más difícil, “fue la cúspide del salto”. Cualquier titubeo de su padre habría sido mortal
“Así es, aquí se trató de un salto del binomio, caballo y jinete. Si bien el salto lo hace el caballo, el jinete le da el momento del brinco y lo acompaña en toda su trayectoria, cualquier movimiento del jinete haría que el caballo bajara sus patas botando las varas. Si uno ve al jinete en su trayectoria de subida y bajada, siempre acompaña al caballo y no se mueve de su posición hasta tocar el suelo al otro lado del obstáculo”.
El propio Alberto Larraguibel expresó después: “El momento más difícil fue la cúspide del salto. Mis ojos estaban a cuatro metros de altura y tenía la sensación de caer en picada. La más leve vacilación en mí, Huaso la habría sentido. Habría dejado sus patas atrás y hubiéramos rodado juntos, pero pasamos. Fue un momento eterno. No escuché un solo grito y pensé que algo había salido mal, aunque no sentí caer las varas. Habíamos salvado el obstáculo con cero faltas”.
Ese 5 de febrero de 1949 fue un día memorable para el deporte chileno. Al jardín de saltos del Regimiento de Caballería N°4 Coraceros de Viña del Mar asistieron cinco mil personas. Entre ellas, el presidente de la República Gabriel González Videla. Luego del logro deportivo del capitán Larraguibel y de su caballo Huaso, en un momento muy emotivo se cantó la canción Nacional. Chile entero festejó la proeza.
Por Mario Rodríguez Órdenes

