A poco más de 100 días de la instalación del gobierno de José Antonio Kast, el panorama de las preocupaciones ciudadanas en Chile está viviendo un cambio de timón. Si bien la delincuencia no da tregua en la mente de las personas, los problemas económicos cotidianos —como llegar a fin de mes o el miedo a quedar sin trabajo— están ganando terreno con fuerza.
Así lo reveló la última edición del prestigioso estudio internacional What Worries the World? (¿Qué preocupa al mundo?) de la consultora Ipsos, que mide mensualmente los dolores de cabeza sociales y políticos en 30 países.
El «top 3» de las inquietudes nacionales
El fantasma de la inseguridad sigue liderando cómodamente, pero los indicadores económicos se encendieron en rojo durante el último mes:
- 1. Crimen y Violencia (58%): Se mantiene inamovible en el primer lugar. Esta cifra supera con creces el promedio de Latinoamérica (51%) y duplica la media global (32%).
- 2. Desempleo (42%): Escaló con fuerza subiendo 4 puntos porcentuales en solo un mes, posicionándose muy por sobre el promedio mundial (29%).
- 3. Inflación (32%): El costo de la vida cierra el podio, alcanzando el promedio global y superando la media de la región.
El dato: Al comparar la fotografía actual con marzo de este año, cuando asumió la nueva administración, las alarmas que más subieron son justamente las económicas: la preocupación por la inflación saltó la enorme cifra de +10 puntos, la pobreza subió +6 y el desempleo aumentó +5.
Por el contrario, la preocupación por el «Control de la inmigración» registró una fuerte caída, bajando al 23% (18 puntos menos que en junio del año pasado), mostrando que la agenda migratoria ha cedido espacio ante las urgencias del bolsillo.
Expectativas vs. Realidad
Para Nicolás Fritis, CEO de Ipsos Chile, los resultados muestran un baño de realidad para el Ejecutivo: «La seguridad sigue siendo el principal eje de preocupación, pero ya no concentra por sí sola el clima de opinión. El aumento de la inflación, el desempleo y la pobreza muestra que las expectativas iniciales de cambio comienzan a enfrentarse con las exigencias concretas del bolsillo y el empleo», analiza.
El pesimismo económico se consolida: un rotundo 76% de los chilenos califica la situación económica actual del país como «mala», un salto considerable si se compara con el 60% que opinaba así en marzo.
A pesar de este duro diagnóstico económico, el optimismo político resiste un poco mejor: un 41% todavía cree que el país va en la dirección correcta (solo 3 puntos menos que al inicio del gobierno), lo que demuestra que una parte de la ciudadanía aún le otorga el beneficio de la duda a la actual gestión, aunque el margen se empieza a estrechar.

