- El alcalde de Ovalle Héctor Vega reflotó “un compromiso del 2017” que la empresa sanitaria habría realizado, tras la inundación en ese año de la infraestructura de la concesionaria en nuestra comuna: la construcción de un enrocado en las defensas para evitar que se volviera a registrar un corte del suministro, como en esa oportunidad.
- Durante las últimas lluvias, el incremento en el caudal del río Limarí —provocado por las descargas de control del embalse Recoleta— sobrepasó nuevamente la infraestructura y dejó a miles de hogares sin suministro de agua potable. Mientras la sanitaria a través de comunicados oficiales alude a «la fuerza de la naturaleza», la memoria técnica y las autoridades comunales apuntan a una causa evitable: la falta de inversiones definitivas.
Las imágenes de Ovalle con sus calles colapsadas, anegamientos en distintos sectores, son un amargo déjà vu. Y nuevamente las lluvias y el incremento en el caudal del río Limarí —provocado por las descargas de control del embalse Recoleta ante las intensas precipitaciones— sobrepasaron la infraestructura de la planta Los Peñones de Aguas del Valle, anegando completamente las norias subterráneas y dejando a miles de hogares de la capital del Limarí sin suministro de agua potable.
La sanitaria ha calificado el evento como una consecuencia inevitable de la fuerza de la naturaleza, en diversas declaraciones y comunicados oficiales. Sin embargo, la hemeroteca y la memoria técnica de la comuna dicen algo muy distinto: esta emergencia no solo era previsible, sino que abre interrogantes de fondo sobre cómo se preparó la sanitaria ante los eventos pronosticados.
El año en que descubrimos que éramos vulnerables
Para dimensionar el origen de la crisis actual es necesario retroceder a mayo de 2017. En aquel año, un temporal provocado por el desborde del embalse Recoleta destruyó los pretiles de tierra de la planta Los Peñones, dejando a más de 26 mil clientes sin agua por casi una semana. En esa oportunidad, la gerencia de Aguas del Valle reconoció la fragilidad de las instalaciones frente a la crecida del río. Tras la emergencia y ante el malestar social, la empresa se habría comprometido a ejecutar obras de protección fluvial permanentes —específicamente enrocados — para resguardar la franja donde operan los pozos de extracción.

Ese compromiso no cumplido fue recordado tras el reciente frente meteorológico por el propio alcalde de Ovalle, Héctor Vega Campusano, quien en 2017 se desempeñaba como Secretario de Planificación y conoció de primera fuente los acuerdos trazados.
«Acabamos de salir de una visita a las instalaciones de Aguas del Valle, donde se están realizando los trabajos para recuperar las norias que quedaron totalmente inundadas tras el aumento del caudal del río. Estuvimos en el lugar junto al gerente general para verificar in situ las operaciones que se ejecutan. Le solicité personalmente a la sanitaria que cumpla el compromiso que hizo en 2017 para resguardar la zona donde se ubican las norias. El gerente general se comprometió nuevamente a realizar un enrocado de protección para evitar que lo que pasó este año vuelva a repetirse. Necesitamos obras definitivas que sirvan de forma permanente», enfatizó el jefe comunal (vea las declaraciones del alcalde de Ovalle en este enlace).
La crítica visión de los concejales
La reincidencia del colapso sanitario provocó una reacción transversal en los integrantes del Concejo Municipal de Ovalle, donde los ediles cuestionaron severamente la gestión de la emergencia, los retrasos en la reposición y la falta de fiscalización estatal.
La concejala Fanny Vega Araya (PC) fue enfática al calificar lo sucedido como inaceptable. “No es posible que, tras la experiencia de 2017, los vecinos de Ovalle vuelvan a quedar sin agua por días a pesar de que el sistema frontal era conocido con anticipación. La empresa se había comprometido a realizar obras para proteger sus captaciones, pero no se concretaron o resultaron ser insuficientes. El agua potable es un derecho básico y una sanitaria no puede limitarse a reaccionar ante la emergencia; debe estar preparada».
Por su parte, el concejal David Álvarez Lara (Indep RN) respaldó las palabras del alcalde y denunció la deficiente respuesta asistencial en los sectores rurales. El edil señaló que “si Aguas del Valle hubiese ejecutado las obras a las que se refiere el alcalde como correspondía, el impacto habría sido mucho menor. Hay sectores tan cercanos como Huamalata que llevaban días prácticamente sin agua y debieron ser asistidos por particulares en camiones aljibe ante la falta de apoyo de la empresa. En el próximo Concejo abordaremos con firmeza la responsabilidad de Aguas del Valle y también de CGE, ya que la falta de luz puso en riesgo la salud de personas electrodependientes”.
Su colega Cristián Rojas Molina (DC) situó la crisis como un riesgo de salud pública y advirtió sobre los meses venideros. “La gestión de la empresa ha sido uno de los principales nudos críticos que hemos enfrentado. Su inoperancia queda reflejada en el hecho de sufrir esta crisis en un servicio básico, lo que genera un riesgo sanitario que prolonga la contingencia. Esta es solo la primera etapa del fenómeno de El Niño y se proyecta que las precipitaciones se extiendan hasta octubre; van a venir nuevos eventos meteorológicos y Aguas del Valle definitivamente no ha estado a la altura”.
A su vez, el concejal Víctor Venegas Aracena (Rep) apuntó a la responsabilidad legal de la concesionaria y anunció acciones fiscalizadoras. “Para alegar desastre natural se requiere haber actuado con una conducta diligente, y es ahí donde radica la gravedad de haber dejado a la población sin un suministro indispensable. En 2017 la empresa se comprometió a medidas de mitigación que no se concretaron. En la próxima sesión solicitaremos que, a través del alcalde, se oficie directamente a la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) para que exija información precisa sobre las medidas adoptadas, considerando que este frente estaba previsto con dos semanas de anticipación”.
Finalmente, el concejal Armando Mondaca (Indep) cuestionó el costo del servicio frente a la calidad de la respuesta. “Cada vez que llegan las lluvias de invierno y suben los caudales, Aguas del Valle presenta los mismos problemas. Es insostenible y vergonzoso que la comunidad pase cinco o seis días sin agua. Además, el reparto provisorio en estanques fue muy mal gestionado. Aquí el Estado es el que debe fiscalizar firmemente y exigirle a la empresa que cumpla, porque la gente paga por un servicio que es súper caro”.
El Plan de Desarrollo: Inversiones millonarias sin el enrocado prometido
El plan de desarrollo de inversiones vigente de Aguas del Valle para Ovalle y Huamalata —disponible en la página web oficial de la compañía (Plan de Desarrollo Vigente – Zonal Limarí)— contempla un presupuesto global de 3.352.672 Unidades de Fomento (UF) para el periodo 2018-2032. La mayor parte del financiamiento se concentra en la etapa de producción de agua potable para Ovalle, alcanzando 2.990.430 UF e incluyendo iniciativas como la habilitación de sondajes en El Peñón, conducción de caudales y mejoras en las plantas Los Peñones y Carmelitana.
A ello se suman 121.631 UF para redes de distribución (que consideran la edificación del Estanque Tuqui de 2.500 m³), 12.029 UF en recolección, 10.809 UF para producción en Huamalata y 190.358 UF para disposición de aguas servidas.
Dentro de esta carta de navegación técnica existe una asignación específica de 27.415 UF destinada a «Obras de seguridad frente a eventos de turbiedad extrema», la cual considera estudios de ingeniería, adquisición de terrenos y la construcción de un tranque de regulación de 15.000 metros cúbicos para filtrar y almacenar agua de reserva. Sin embargo, al revisar en detalle el documento contractual aprobado por la autoridad sanitaria, no existe ninguna especificación ni partida destinada a la construcción del enrocado de protección de la planta Los Peñones, la obra estructural clave que la empresa habría comprometido en 2017 y que el municipio volvió a exigir en la reciente emergencia.
Consultada para esta nota, la ingeniero en geomensura y jefa de las carreras del área en el IP Santo Tomás de Ovalle, Sofía Rojas Díaz señaló que “situaciones como las vividas en el último temporal nos demuestran la importancia de la prevención. Si tras el evento de 2017 ya se había identificado la necesidad de realizar obras de protección en el entorno de las norias —como un enrocado—, cabe preguntarse por qué no se concretó dicha obra y si hoy sigue siendo la solución adecuada o si es momento de optar por una alternativa más robusta”.
La profesional y docente remarcó que “técnicamente, se requiere realizar estudios topográficos e hidráulicos actualizados que permitan conocer el comportamiento del caudal del río y así definir la infraestructura más apropiada. Si bien los eventos naturales extremos no siempre se pueden evitar, sí es fundamental reducir nuestra vulnerabilidad mediante una correcta planificación, inversiones oportunas y medidas preventivas bien diseñadas. Quizás no se logre evitar el impacto al cien por ciento, pero sí se reducirán significativamente los tiempos de respuesta y de reanudación del suministro de agua potable para la población”, argumentó.
Sin respuesta oficial
Ante estos hechos, los cuestionamientos de las autoridades y la evidente omisión del enrocado en cuestión dentro de la planificación de la sanitaria, este medio tomó contacto formal con Aguas del Valle para obtener una declaración oficial respecto de este compromiso que habría sido contraído en 2017 y las razones de por qué no se habrían ejecutado dichas obras defensivas en casi una década.
Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, la empresa concesionaria no emitió comentarios ni entregó una respuesta a nuestros requerimientos periodísticos.
Por Angelo Lancellotti González
Periodista



