Con talleres prácticos, capacitaciones y exposiciones fotográficas, el hospital Doctor Antonio Tirado Lanas se encuentra conmemorando esta efeméride con el objetivo de promover los beneficios tanto para el bebé como para la madre.
Esta iniciativa mundial orientada a proteger y apoyar el amamantamiento nace como una respuesta a la expansión de la industria de fórmulas lácteas que instaló la falsa creencia de que estos productos superan a la leche materna, lo que derivó en la pérdida de la cultura de lactancia.
Sin embargo, esto se logró revertir. Valeria Ahumada, enfermera especialista en lactancia materna del Hospital de Ovalle, enfatizó en la importancia de este alimento, destacando que “la leche materna es considerada la primera vacuna del recién nacido. Su altísimo contenido de anticuerpos, células madre y probióticos fortalece el sistema inmunológico desde el primer día. Esto protege al bebé contra infecciones agudas y reduce sustancialmente el riesgo de desarrollar alergias, asma, obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro”.
Más allá de la nutrición, el impacto físico y emocional también juegan un rol importante. El contacto piel a piel estabiliza parámetros vitales como la temperatura y frecuencia cardíaca, especialmente en prematuros. Además, los ácidos grasos esenciales de la leche potencian el desarrollo cognitivo del lactante.
Por otro lado, la madre también recibe beneficios significativos. En el puerperio, la succión libera oxitocina, reduciendo el riesgo de hemorragias. A largo plazo, disminuyen las probabilidades de padecer cáncer de mama y ovario, osteoporosis y síndrome metabólico. A nivel de salud mental, la respuesta hormonal mitiga el estrés y el riesgo de depresión posparto.
En la misma línea, Ivonne Cortés, enfermera de neonatología del hospital provincial, comentó que la lactancia materna exclusiva debe ser los primeros seis meses y complementada con otros alimentos hasta los dos años o más, según la decisión informada de cada familia. Además, aclaró que “existe el mito recurrente de que la leche puede agotarse o perder calidad con el tiempo, pero la fisiología nos demuestra que este es un proceso dinámico. Mientras exista demanda y estímulo directo por la succión del niño o niña, habrá producción. La leche no pierde sus propiedades, sino que adapta continuamente su composición a las necesidades biológicas de cada etapa de crecimiento del bebé”.
Por su parte, el Comité de Lactancia Materna del centro de salud público desplegó una serie de actividades durante todo el mes de agosto. Estas incluyen jornadas de capacitación para los funcionarios de salud, talleres prácticos y una exposición fotográfica que visibiliza esta acción.

