InicioultimasOpiniónQuerido amigo, lamento informarte que esta batalla parece que la vamos perdiendo.

Querido amigo, lamento informarte que esta batalla parece que la vamos perdiendo.

Tenía un amigo en la universidad que era optimista a ultranza en lo que se refiere a la lucha contra el delito. “(Los delincuentes) No pueden ganarnos: nosotros somos más y más inteligentes”, decía.

Desde entonces han pasado mas de cuarenta años y las expectativas de mi amigo están lejos de cumplirse, porque – aunque siguen siendo una minoría – claramente los delincuentes parecen llevar todas las de ganar en una sociedad actual que se siente impotente.

¿Las causas? Hay varias, las injusticias sociales, la falta de oportunidades en los primeros años – para los que buscan justificaciones sociales – , pero sin duda que una de las principales ha sido el incremento aritmético del consumo de drogas que ha tenido como consecuencia que una gran cantidad de delitos de menor y mediana cuantía que ocurren en una ciudad sean para obtener recursos para la adquisición de drogas, dejando atrás a la imagen romántica del ladrón que robaba para alimentar a la familia.

Los que seguimos los foros de redes sociales no puede menos que sorprender el incremento de la preocupación de la comunidad nacional por el aumento y la violencia de las delincuencia. A tal punto que ante la muerte de tres delincuentes en otros tantos hechos ocurridos el mismo día en la zona central, el 99% de las opiniones era para alegrarse de estas muertes y llamaba a reprimir con mayor fuerza aún los delitos. En ese contexto son cada vez mas quienes claman por el retorno de la pena capital.

Conjuntamente con esto los dardos apuntan a un sistema judicial garantista que permite que delincuentes peligrosos, o al menos contumaces, obtengan la libertad a las pocas horas de ser detenidos. O que obtengan penas irrisorias luego de las audiencias en tribunales.

Y nadie está libre: ni el pequeño comerciante, el dueño de una casa de población, ni autoridades. Dan cuenta de eso en los últimos días los robos sufridos en la casa del alcalde de Ovalle, a la casa del jefe de Defensores Públicos Penales (es decir, al abogado que defiende a los malos en los tribunales de justicia), a la oficina de un importante medio de comunicación local. Y, recientemente, el robo de $ 14 millones que un dirigente de una comunidad agrícola dejó en un bolso en su camioneta, y que fue sustraído al mediodía del lugar más concurrido del Mercado Municipal sin que nadie viera ni escuchara nada.

Y suman y siguen todos los días, todas las semanas. Si se publicara una “lista negra” de los delitos que no llegan a conocimiento de la opinión pública, el número de estos decuplicaría al de los ilícitos que llegan a conocimiento de los medios o de las redes sociales.

Y el problema no parece tener solución , aunque todas las semanas sean inaugurados proyectos para la prevención de delitos o de seguridad ciudadana, y no obstante las autoridades anuncien medidas para abordar el tema, o el gobierno de turno anuncie querellas contra los que resulten responsables de los delitos.

Entonces no puedo menos sino recordar a mi optimista amigo de la universidad que afirmaba que la delincuencia no podía ganarnos. “Somos más y más inteligentes”

Pues, querido amigo, lamento informarte desde Ovalle que esta batalla parece que la vamos perdiendo.

M.B.I.

 

OvalleHoy.cl