InicioultimasArtes y Cultura“Pueblo Viejo de Punitaqui. Relatos en Blanco y Negro”

“Pueblo Viejo de Punitaqui. Relatos en Blanco y Negro”

Me preguntaba, al comenzar a escribir esta presentación, qué es lo que motivó a dos profesores de historia, uno de amplia trayectoria nacional e internacional, Premio Nacional de Historia 2012 -Jorge Pinto Rodríguez- y el otro de destacada participación y reconocimiento en el ámbito de la investigación regional -Rodrigo Iribarren Avilés-, a escribir este interesante y evocador conjunto de relatos, cuyo marco geográfico es la localidad de Pueblo viejo, en la comuna de Punitaqui, provincia de Limarí.

Pues bien, la respuesta la encontré escudriñando sus respectivas biografías. Si bien es cierto, ninguno de los dos es originario de Pueblo Viejo -pues Jorge Pinto es natural de La Serena y Rodrigo Iribarren de la localidad de Los Lavaderos, en la comuna de Río Hurtado-,en años no sincrónicos, ambos vivieron parte de su feliz infancia en aquel pueblo entrañable de Punitaqui. Conocida es la marca indeleble que deja en cada individuo el territorio, las gentes, los sucesos que tienen lugar durante la primera infancia. En este caso, no es la excepción. Los autores traen a la memoria el pueblo mítico de su niñez, donde la actividad económica de sus pobladores giraba en torno a la producción de la pequeña y mediana minería y al cultivo de sus pequeños huertos, regados estos con “agua de noria”, como orgullosamente les gustaba decir a los vecinos.Tarea esta última que no se hacía dura gracias a sus molinos de viento, artilugios que con el tiempo le habrían de dar nombre y lustre a toda la localidad.

Era aquel lugar y aquellos años donde aún los lomajes de los alrededores del pueblo, tan yermos por lo común, en aquellos otoños e inviernos más pluviosos solían mostrar una nueva fisonomía que encantaba la imaginación de los niños. El trigo, las trillas, la convivencia y la reciprocidad en el trabajo eran muy característicos. Años en que aún Los Mantos de Punitaqui era el centro de la actividad minera más próxima y daba pujanza a la economía de la comuna y la provincia.

Pueblo Viejo tenía entonces un cierto aire “colonial”, ya que la mayor parte de sus construcciones eran muy antiguas y modestas, y solo había dos escuelitas -una parroquial y otra privada-, dos almacenes, una pequeña iglesia…una hermosa plaza. Tiempos en que la vida social del pueblo solo se alteraba con los bautizos, casamientos, fallecimientos, fiestas religiosas y seculares, santos y cumpleaños. Pueblo de la niñez de los autores, que cobra vida en estos relatos.

El tiempo histórico que cubre el libro corresponde aproximadamente a una década (1950-1960).

Como buenos historiadores, y esta vez en su rol de cronistas, los autores enlazan la vida de la localidad con el paso circunstancial por Ovalle y La Serena, que ellos veían, abismados, como grandes urbes. Los relatos escapan de lo meramente anecdótico, pues describen sucesos de los cuales los autores fueron protagonistas o testigos, y rescatan tradiciones orales fuertemente enraizadas en este mundo rural.

El resultado, tal como uno se pudiera imaginar, se aproxima -por la rigurosidad de la narración- al que pudiera obtener un investigador de las ciencias sociales, pero que en este caso se matiza o sazona con la propia experiencia vivida y sentida.

En mi primer acercamiento al libro, llamó mi atención la primera parte del título: Relatos en Blanco y Negro. La razón me la dieron los autores. La energía eléctrica llegó a Pueblo Viejo recién en 1953, aproximadamente; la mayor parte de las películas que se exhibían en el galpón-teatro, eran en blanco y negro, igualmente la fotografía que conocieron. Entonces el blanco y el negro definen la lejana época en que acontecieron la mayoría de los hechos relatados, en un pueblo de provincia que aún no alcanzaba el progreso que hoy ostenta. Sin embargo, estos amenos relatos en color contrastante y a dos voces, logran aportarnos luz, vida, color y conocimiento de un pasado no muy reciente (¡68 años atrás!) de una localidad de la región de Coquimbo, con una historia e identidad tan singulares, que es necesario rescatar y poner en valor para las nuevas generaciones.

Fernando Ortiz Carvajal, autor del proyecto.

Fernando A. Ortiz C.
Profesor de Estado

N. del E. :
Este es el texto de presentación del libro “Pueblo Viejo de Punitaqui. Relatos en Blanco y Negro”, escrito por el profesor Rodrigo Iribarren Avilés y Jorge Pinto Rodríguez, Premio Nacional de Historia 2012.
La presentación del libro se realizará el próximo sábado 24 de noviembre mediodía en la Casa de la Cultura de Punitaqui, ubicada en calle Caupolicán 1123, Punitaqui; y luego a las 16.00 horas en la Sede de la Junta de Vecinos de Pueblo Viejo, ubicada en calle Freire, S/N.

 

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