Mientras hubo en el sitio de observación en la avenida Costanera gran cantidad de personas que se emocionaron hasta las lágrimas con el evento astronómico, algunos sin embargo manifestaron su decepción. “¿Y esto era todo?”, dijeron.
Lo cierto es que desde muy temprano en la tarde el público empezó a desfilar hacia el sitio de observación oficial montado por la Municipalidad de Ovalle en el sector avenida Costanera y Avenida La Chimba donde estaba todo dispuesto para recibir a los visitantes. Incluido sitio de food truck, zona de emprendedores, un área de telescopios, un sector deportivo y un show artístico a cargo de los grupos Máquinas de Guerra, Kaya y Quichra y la presentación de Pink Floyd Live, tributo de la destacada banda inglesa.
Al momento que el fenómeno astronómico comenzó a manifestarse, se calculaba en alrededor de cuatro mil las personas, en su mayoría familias, las que se habían reunido en el lugar, mirando el cielo utilizando los lentes distribuidos por el municipio, según las instrucciones que se les daba de manera insistente a través del sistema de amplificación: no mirar el sol sin los lentes y no mirarlo mucho tiempo con estos para no sufrir daños en la vista.
Lo cierto es que en el lugar reinaba un ambiente no solo de especiación, sino de alegría familiar, aguardando el momento de un evento astronómico que no se repetirá en años y del que todos serían privilegiados espectadores y protagonistas.
Cuando alrededor de las 16. 27 horas la temperatura bajó de manera notable, un ambiente de inquietud pareció rondar en el lugar. Mientras unos lamentaban no haber llevado algo más abrigador, otros en cambio se miraban entre sí comentando “¿esto es normal, ah?”, asaltados por temores ancestrales que suelen acompañar a estos eventos.
Llegadas las 16. 38 horas y el minuto en el que se produjo el momento culminante, los ojos de todos estaban puesto en el horizonte, donde ya el sol iniciaba su descenso, muchos – hombres y mujeres – no podían contener las lágrimas.

Cuando la penumbra terminó de despejarse, y el sonido de la Pink Floyd Live resonaba en el escenario central, la muchedumbre empezó a abandonar de manera lenta y ordenada el lugar.
A la salida conversamos con tres o cuatro grupos familiares. La jefa de una de ellas opinó que fue una tarde bonita, pasada en familia y que pasará mucho tiempo para recordarla. “Nos reunimos toda la familia. Incluso vinieron tíos del norte especialmente para verlo”, nos dijo.
Algo similar dijo Estelvina Aliaga quien recalcó que es un “privilegio ver un eclipse solar, tengo la suerte de poder disfrutarlo por segunda vez en mi vida, ya que antes los vi en Paihuano en el año 1958 y creo que uno no debe perderse esta oportunidad y de los regalos que nos da la naturaleza”.
Para el alcalde Claudio Rentería también fue una experiencia hermosa en un lugar muy atractivo. “Estamos muy contentos con la respuesta de la comunidad ovallina, porque nos acompañaron más de 4 mil personas, tanto de la comuna, como de otras zonas del país, quienes compartieron en familia de este acontecimiento histórico en un lugar tranquilo y apto para disfrutar sin problemas y con todos los servicios básicos”.
No faltaron en cambio los que manifestaron su decepción: “Yo sabía que no iba a haber un eclipse total, pero creo que no fue lo que yo esperaba”, dijo una. Otras dos se atrevieron a opinar que en realidad no se alcanzó el 99, 5 % anunciado. “Fue menos de eso, yo creo que algo así como el 95, nomas”, explicando los motivos.
Los cierto es que unos y otros difícilmente olvidarán este momento en el que los ojos del país y de muchas partes del mundo, por las experiencias y nuevos conocimientos que dejará a los científicos y estudiosos, pero como una experiencia maravillosa que los niños atesorarán por siempre en su memoria cuando , de la mano de sus padres, vieron su primer eclipse de sol.
M.B.I.







