Los haitianos llegaron a la provincia del Limarí para quedarse. O al menos a quedarse por un buen tiempo, mientras mejoran las condiciones económicas, políticas y sociales de su país.
Una de las principales barreras para su integración, sin embargo, ha sido el idioma. Es que el creole no es muy asequible para nosotros, en tanto ellos tienen dificultades similares para hablar y comprender no solo el español, sino que el “chileno”. Aunque de vez en cuando veamos a una muchacha morena con un carro por el centro voceando “calcetines a luka, calcetines a luka”.
Para intentar derribar esta barrera idiomática, o al menos conseguir aproximaciones, en Ovalle se ha intentado métodos distintos, que van desde rústicos carteles informativos o bien a través de la tecnología.
Por ejemplo en el Juzgado de Garantía ha sido instalado un sistema de pantallas conectadas con un sistema central. Si llega un haitiano a efectuar una consulta y tiene dificultades para hacerlo, su consulta es atendida en el nivel central, donde se va haciendo una traducción simultánea al funcionario en Ovalle.
¿Cómo ha funcionado? No se puede saber porque aún no ha sido requerido. Es que los haitianos se caracterizan en su enorme mayoría por su trato respetuoso y el respeto a las normas y leyes del país y no suelen ser citados con frecuencia a los tribunales
Otro sistema alternativo es el que utiliza el Servicio de Registro Civil e Identificaciones local donde en la puerta de acceso al sector para obtener documentos, hay un cartel impreso que da instrucciones en creolé de los papeles que necesitan para cada uno de los documentos que estos puedan necesitar y evitar que tengan que regresar una y otra vez.
Eso no es todo, también en los barrios los dueños de almacenes en cuyos sectores existen familias numerosas de haitianos, se han visto forzados a aprender conceptos básicos del idioma para atender a sus clientes, y además instalar en lugares estratégicos del lugar mensajes en creole.
Como por ejemplo ese letrero manuscrito ubicado sobre el pan que hay en un pequeño local de la población Fray Jorge, que advierte a los clientes que “solo se entregará bolsas plásticas hasta fines de febrero y deben traer las suya”. Y finaliza con una bendición del Gran Señor”.
Y, asegura la dueña, la señora Yolita, ha dado excelentes resultados.
M.B.I.

Desde la tecnología en el Juzgado de Garantía… 
El letrero impreso en las Oficinas del Registro Civil. 
hasta el cartel manuscrito en el almacén del barrio.

