Seis equipos, formados por niños y jóvenes de la comuna, participaron en tres intensas jornadas de formación y competencia bajo la modalidad olímpica. El evento, organizado por la Ilustre Municipalidad de Ovalle, destacó por el alto nivel técnico y el compromiso de recuperar la histórica pasión por el baloncesto en el Limarí.
La Alameda de Ovalle se transformó en el epicentro del deporte regional con la realización del Torneo de Básquetbol 3×3, una iniciativa que no solo buscó potenciar la técnica de los deportistas locales, sino también visibilizar una disciplina que hoy brilla a nivel olímpico y que en la capital del Limarí encontró un terreno fértil de nuevos talentos.
El ex seleccionado nacional y actual entrenador, Patricio Briones, se mostró gratamente sorprendido por la respuesta de la comunidad. «Estamos sumamente contentos por la recepción. El 3×3 ha marcado un despertar en el baloncesto chileno y ya se practica en todo el país. Aquí, en Ovalle, hemos detectado talentos que perfectamente podrían ser seleccionados nacionales en un futuro no muy lejano», afirmó el referente, subrayando la importancia de que estos eventos se multipliquen en recintos como el Polideportivo local.
Por su parte, la especialista Anahí Morán Retamales destacó la complejidad técnica que los jóvenes debieron enfrentar. «El 3×3 es un deporte diferente; tiene grandes variaciones en reglamento y táctica. Las posesiones son más cortas pero mucho más intensas, lo que genera un mayor roce», detalló Morán, añadiendo que «es fundamental que la Municipalidad apoye estas instancias, ya que los chicos mismos crean sus equipos, fomentando su desarrollo social».
La jugadora del Club Villaglok, Sofía Núñez, destacó el valor emocional y deportivo de la jornada, señalando que estas actividades permiten recuperar una tradición local. «El básquetbol en Ovalle se jugaba mucho y se había perdido un poco; este campus ha sido excelente para revivir este deporte», explicó. Además, Núñez detalló las exigencias de la modalidad olímpica: «Es mucho más rápido porque no hay saque de fondo, se pesca el rebote y se sale al tiro. Requiere mucho más físico y permite mucho más contacto».

Esa misma visión sobre el entorno y la técnica fue compartida por Antonela Morales, integrante del Club Cancha Rayada, quien valoró la innovación de la propuesta. «Nunca se había hecho un 3×3 en plena Alameda y es muy interesante que se realicen estas actividades», afirmó la jugadora, agregando que para quienes vienen del formato tradicional, este cambio es un reto: «Es mucho más rápido que el 5×5 y más complicado de jugar por su intensidad, además de ser una gran instancia para compartir entre hombres y mujeres».
Desde la perspectiva de los nuevos exponentes, Gaspar Valdivia resaltó el impacto social de la iniciativa municipal. «Es muy bueno que se realicen estas actividades porque fomentan el deporte en niños que antes no jugaban. Ahora podemos jugar más seguido en instancias que antes no existían en la comuna», señaló el deportista, quien además destacó que en Ovalle hay potencial de sobra para seguir creciendo.
Tras las intensas jornadas de competencia en la Alameda, la tabla general de posiciones destacó el alto nivel de los quintetos locales que se midieron en la modalidad olímpica. El Club Villaglok se alzó con el máximo trofeo al obtener el primer lugar, seguido muy de cerca por los Monkees, quienes se quedaron con el segundo puesto del podio. La clasificación fue completada por el equipo Elementos en la tercera ubicación, Toros en el cuarto casillero, Scattpack en el quinto lugar y, finalmente, los Guerreros, quienes cerraron el listado de los seis equipos protagonistas que dieron vida a este exitoso torneo 3×3.
Gaspar Alvarado, del Club Villaglok, celebró tras obtener el primer lugar del torneo: «Fue un torneo muy entretenido y competitivo. Aunque el sol estuvo fuerte y la primera jornada fue larga, estamos muy contentos porque luchamos por el resultado y se logró. Sería ideal que esta experiencia se repitiera, quizás considerando recintos como el Cendyr para el futuro», comentó el campeón.
Asimismo, Lorenzo Zöller, cuyo equipo «Monkees» se quedó con el segundo lugar, destacó el nivel de la organización pese a los desafíos técnicos. «La experiencia estuvo muy bien. Aunque al principio tuvimos un detalle con el aro, la municipalidad respondió rápido y lo solucionó con uno mejor. Me encantaría que esto se repitiera, porque en Ovalle hace falta más competencia organizada; es muy distinto a una ‘pichanga’ cuando hay una estructura seria detrás», concluyó el subcampeón.
El evento finalizó con la certeza de que el básquetbol en el Limarí atraviesa un nuevo aire, proyectando una cantera sólida de deportistas listos para competir en los grandes circuitos del país.

