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La señora Marta necesita de ayuda

Ella es la modesta artesana que se ubica a diario en el paseo peatonal, a las puertas de Almacenes Paris, fabricando flores de plástico que ofrece a los transeúntes a cambio de unas monedas.

Y entrega una flor a quienes le depositan el dinero en una caja de zapato con una radiante sonrisa y un “gracias mi niña”, o “mi niño”, según sea el donante.

Siempre la veía en el lugar, y me llamaba la atención la habilidad con que fabricaba las flores utilizando las prótesis de madera y fierro de sus brazos, y hasta que un día no resistí y me detuve a conversar para saber de su vida. Y ella, con la misma sonrisa de siempre, se abrió para contarme su tragedia.

Hace ocho años cuando vivía en Tierra Amarilla, tercera región, llegó hasta su casa su ex pareja con el pretexto de entregarle dinero para los dos hijos que tenían en común. Sin embargo cuando estaban ambos en la cocina, él hizo estallar una carga de dinamita que le dio muerte inmediata al hombre y causándole a ella graves lesiones que obligaron a amputarle los brazos-.

Ella sin embargo no se echó a morir y, con la ayuda de otras personas, rehízo su vida, aprendió a utilizar las prótesis de sus brazos, y el oficio en la fabricación de flores de plástico; y en lugar de pedir dinero a los transeúntes exhibiendo su impedimento (como hacen muchos para dar lástima), vende el producto de su trabajo.

Todo con una sonrisa.

La señora Marta sin embargo desde hace un par de semana no puede trabajar, porque sus prótesis ya han cumplido su período de vida útil, y están dañándole los muñones de ambos brazos. Me los muestra, inflamados e irritados. Con la ayuda de medicamentos logrará que estos sen un par de semanas superen la inflamación y pueda reinsertar las prótesis y volver a trabajar.

“Pero estas prótesis viejas ya no dan para más, me dijo la doctora, y que tenía que comprar unas nuevas. Pero yo ¿de adonde?”, dice.

El problema es que unas prótesis nuevas tendrían un costo de $ 3 millones.

“¿No tiene usted por casualidad el número de teléfono de Farkas, para llamarlo?”, dice riendo.

Ahora su preocupación inmediata es obtener los recursos para sobrevivir, pues si no puede hacer flores, no tiene dinero para su alimentación y necesidades básicas. Eso no obstante que gente que la conoce, saben de su esfuerzo y de sus problemas, se acerca a dejarle unas monedas, que ella agradece.

La señora Marta necesita de ayuda… ¿Usted sabe quién podría hacerlo?

M.B.I.

OvalleHoy.cl