Aunque hay avances en la cantidad de mujeres que cotizan, casi el 29% de las trabajadoras del país sigue en la informalidad, lo que pone en riesgo su estabilidad económica futura.
Trabajar sin contrato, sin cotizaciones y sin seguridad social sigue siendo la realidad para cerca de 1,2 millones de mujeres en Chile. Así lo reveló el último Informe Previsional Económico (IPE), el cual detalla que, a pesar de que cada vez más mujeres se suman al mundo del trabajo, la informalidad laboral —es decir, el empleo «sin papeles» o por cuenta propia no regularizado— afecta al 28,7% de las trabajadoras, casi un tercio del total.
Esta cifra es preocupante porque trabajar de manera informal significa no ahorrar para la pensión ni tener cobertura de salud o seguros contra accidentes. Pero no todas son malas noticias. El informe muestra que la participación de las mujeres en el trabajo alcanzó un 53,1% y que hoy hay 2,8 millones de mujeres cotizando mes a mes, un salto importante comparado con lo que pasaba hace diez años. Además, quienes se jubilaron este año lo hicieron con más años de aportes que antes: pasaron de un promedio de 12 años de cotizaciones en 2017 a más de 16 años en 2025.
Sin embargo, el camino que queda por recorrer es largo. Las interrupciones en la vida laboral —muchas veces por dedicarse a cuidar a hijos o familiares— y la alta presencia femenina en empleos informales siguen siendo las principales «piedras en el camino» para que las mujeres logren mejores pensiones. El informe concluye que, para mejorar la seguridad económica de las chilenas en su vejez, es urgente crear políticas que faciliten el empleo con contrato y reconozcan las labores de cuidado.

