Ocho mujeres emprendedoras buscan crecimiento personal y profesional en las vivencias de sus pares en otras latitudes, esperando encontrar la sapiencia para seguir desarrollándose.
Por Equipo Limarí Global
La idea surge en el año 2019 cuando un grupo de mujeres ovallinas reciben una invitación para participar en el Programa Mujeres Rurales de un convenio entre Indap y Prodemu, instancia que tiene por objetivo constituir grupos de mujeres campesinas e intervenir con ellas durante 3 años en el ámbito agrícola y productivo, desarrollo de empoderamiento individual, desarrollo organizacional y gestión del emprendimiento.
“Con el nombre de “Mujeres de la Tierra” desde su formación mostraron las ganas, entusiasmo y ahínco de salir adelante y crecer”, señala Carmen Olivares, presidenta del grupo. “Llegamos siendo mujeres campesinas – indígenas que trabajamos la tierra, pero no habíamos tenido nunca ayuda y llega Prodemu con su coordinadora Maria Anabalón, a ofrecernos esta oportunidad y empoderarnos”, asegura.
Añade que “la mayoría eran muy tímidas, al pie y yugo de los hombres y sin mucha personalidad. Pero salimos adelante desde lo personal hoy somos autónomas, desde el emprendimiento” y subraya que “partimos sin mucho conocimiento técnico con una caseta y solo sacando las hortalizas: tomate cherry, ajíes, porotos verdes, morrones, entre otros. Y hoy, la mayoría tenemos 2 o 3 casetas y además hemos manufacturado alguno de los productos convirtiéndolos en mermeladas y escabeches”.
Desde el aspecto organizacional, Carmen dice que “sólo éramos conocidas y vecinas y nos hemos vuelto compañeras de trabajo y amigas, que juntas se pueden conseguir los objetivos propuestos y por último aprendimos como administrar y manejar nuestro negocio , todo lo señalado anteriormente gracias a los contenidos por cada monitor que trabajo con nosotros”.
Rumbo al Sur
Respecto de por qué eligieron el sur de Chile para esta experiencia, indica que “siempre soñamos con ir a Chiloé y sabíamos que lo íbamos a conseguir, juntamos dinero con distintas actividades internas y pagando cuotas, generando ahorro con mucho esfuerzo. Nuestra tesorera Olga Sanchez fue quien nos insistía en ser responsables y no perder el norte de lo que queríamos”,.
Importante fue buscar cómo acceder a fondos y en ello, la coordinadora provincial y la coordinadora del convenio les orientaron y se exploró la posibilidad de los fondos de libre disposición del municipio. Pero para postular había que constituirse como Organización Funcional “así que rápidamente iniciaron trámites y gestiones administrativos para concretar el proceso de formalización y documentación para luego postular a los fondos que resultaron favorablemente, gracias a la voluntad de los funcionarios de Deco, Secplan, el alcalde y los concejales fue aprobado junto con nuestro aporte grupal. El sueño se convertía en realidad”.
Así es que partió el viaje de aventuras y conocimientos, de estas ocho mujeres que decidieron plasmar un proyecto tomaba forma con el nombre “Gira técnica de intercambio de múltiples conocimientos sobre huertos orgánicos y culto de hortalizas en la región de Los Lagos”.
La finalidad de esta gira era viajar y relacionarse con otros agricultores, en un intercambio de conocimiento de producción, elaboración, el proceso de manufacturación y cosechas de cada campo, teniendo en cuenta la diversidad de climas entre el Norte y el Sur del país.
En el transcurso del proyecto se fueron comunicando con un grupo de mujeres de Chiloé, también pertenecientes a la Fundación Prodemu, que les hicieron llegar la invitación para el intercambio. A su vez, les ayudaron a contactar una empresa de Turismo para salir a terreno y visitar a cada emprendedor en el Sur.
Otras Vivencias
Vilma Vergara, Presidenta del grupo, comenta que la finalidad del viaje “en el fondo, fue viajar al sur, a otra región, con un clima totalmente distinto y ver los procesos productivos de cómo cultivan sus productos, además, son productos más elaborados cómo por ejemplo, la cooperativa de ajos, que hace pastas de ajo y papas fritas nativas. ¡Una delicia! También vimos el proceso y como se preparaba del curanto al hoyo, probamos la cerveza de quínoa, plantaciones de frutilla, elaboración del queso de oveja, visitar el mercado y lugares turísticos ”, puntualiza.
Además, fueron capacitadas en algunas cooperativas y sembradíos, realizaron intercambio de semillas para adaptarlas e injertarlas al clima nortino e incrementar el contenido comercial de hortalizas, plantas y frutas.
Otras de las finalidades de la visita a la Municipalidad de Ancud, fue la ampliación de redes de comunicación, entre mujeres indígenas diaguitas, mujeres emprendedoras y dueñas de casa con motivación de crecimiento para establecer un convenio de colaboración, el cual esta en estudio.
“De las mejores experiencias, fue la visita de la cooperativa de ajo, porque se ve que hay una cadena productiva importante de agricultores, que partieron plantando y cosechando ajos, logran llegar a constituir una cooperativa, postular a proyectos y fondos públicos e instalan una planta procesadora, elaborando productos manufacturados como las pasta de ajo con distintas especias, y las papas fritas de papas chilotas, lo que significa que cuando hay constancia, motivación, asesoría, esfuerzo y unión se pueden conseguir los sueños ”, dice María Belén Rivera, monitora de empoderamiento personal del grupo, quien las acompañó en este viaje.
La profesional agrega que “la segunda experiencia, es de una emprendedora y su hermano, profesionales jóvenes que realizan la elaboración de queso de oveja y producción de cerveza de quinoa”, remarca y añade que las emprendedoras ovallinas pudieron ver el proceso desde cómo alimentan a las ovejas, la extracción de la leche y la elaboración del queso, la plantación y la cadena de producción hasta sacar la cerveza”.
La reacción de los emprendedores de Chiloé
La emprendedora sureña, Pilar Cárcamo, propietaria de Agro-Insular, ubicada en la comuna de Ancud quien señala que recibir a “mujeres de la región de Coquimbo, fue motivador porque sabemos que es diferente el clima y la condición agrícola. Nos interesa que conozcan nuestro trabajo y les sirva de motivación para innovar y crecer en sus negocios, aprendiendo a ponerle valor agregado a lo que producen, en particular que haya mayor conocimiento del trabajo con ovejas y el rescatar semillas ancestrales, en este caso nosotros producimos y manufacturamos la quinoa roja chilota”, puntualiza.
Cárcamo resalta que “nos quedamos con una sensación de agrado y satisfacción porque se fueron felices con lo compartido entre aciertos y dificultades del trabajo cotidiano o sea que haya sido un día ganado para todos”.
El grupo de mujeres “Emprendedores agrícolas de Potrerillos Bajo” llegaron con una perspectiva totalmente diferente, con ganas de trabajar y plasmar lo aprendido y con alta satisfacción por el viaje.
Es el caso de Fresia Plaza, quien con mucho sentimiento cuenta lo significativo de su viaje. “Aprendí muchas cosas por allá, sobre todo la manera en que siembran”, destaca y señala que “la manera como mueven la tierra no es como por acá, será porque hay tanta lluvia, pero usan casi lo mismo de acá en cuestión de riego, nosotros regamos por surco, por goteo, ellos le tienen otro nombre. Las semillas son otras, son diferentes”, dice Fresia.
La emprendedora ovallina finaliza diciendo que “en un pedacito de Chile lejano para nosotros, vimos tantas cosas bonitas; los animales, la lluvia, hermosas posadas, los miradores, el velo de novia, que me traen recuerdos y yo creo que volvería hacer un paseo como ese, me gustó mucho”.





