Una mujer camina por calle Libertad hacia el oriente con sus compras del supermercado. Todo bien hasta que llega a un tramo de acera ubicado a pocos metros de la calle Arauco, donde por el mal estado de la misma, se dobla un pie, trastrabilla y finalmente cae.
Como consecuencia de lo anterior se daña las rodillas, rompe sus pantalones, y también las palmas de ambas manos que alcanzó a extender para no seguir cayendo. Sus compras salen de las bolsas y se dispersan a su alrededor.
Otros peatones que circulan cerca se aproximan a auxiliarla, la levantan y tratan de recuperar la mercadería que está alrededor.
A mediados del mes de mayo del año pasado la Dirección de Obras Municipales dio la autorización de demolición de los muros del edificio existente en el lugar, y durante ese tiempo ingresaron al recinto maquinaria pesada y camiones para echar abajo y retirar los escombros.
El problema fue que con ese tránsito la acera quedó totalmente destruida y los alrededor de cinco metros de extensión constituyen al menos una molestia para los peatones. Incluso un peligro.
Los testigos del accidente antes mencionado dicen no explicarse porqué la Dirección de Obras Municipales no ha ordenado la reparación de la vereda. “Con este son varios los casos de personas que se han caído. ¿Por qué tenemos que seguir soportando esto?”, nos dicen.
Y tienen toda la razón. ¿Por qué?

