Esto es lo que han estado sufriendo los vecinos del Condominio Altos de Tuquí en las últimas semanas por la instalación de un espectáculo circense a pocos metros de sus viviendas.
Nos señalan (acompañándonos fotografías) que desde que en un terreno desocupado que existe en el sector se instaló el popular Circo de México, su vida ha cambiado de manera radical.
“No estamos en el Circo pero es como si lo estuviéramos, por Dios ya no tolero más el ruido, nadie piensa que hay bebés tratando de dormir. El Circo literalmente en mi patio”, se lamenta en su página de Facebook una residente del condominio ubicado en el sector Tuquí, en la salida norte de la ciudad.
Después de manera personal nos explica que desde que llegó el circo deben vivir confinados en sus viviendas, puertas y ventanas cerradas (no obstante las altas temperaturas) para tratar de mitigar la contaminación acústica que se prolonga hasta las 23.30 horas cada noche.
Tampoco pueden ver y escuchar televisión y menos oír música.
Nos explica que junto a los restantes vecinos han pretendido comunicarse con la propietaria de los terrenos para informarle de la situación, pero esta está inubicable fuera de la ciudad.
Ahora la idea es reunirse con los demás residentes para, una vez que regrese la dueña, solicitarle que en lo sucesivo no vuelva a arrendar el terreno para realizar ese tipo de eventos que afecta la calidad de vida de quienes viven en las proximidades, en especial niños pequeños y guaguas que no pueden dormir o descansar con tranquilidad.


