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Más de mil niñas y niños ovallinos han aprendido a nadar gracias a los cursos de natación en la Piscina Municipal

El programa gratuito del Municipio de Ovalle ha beneficiado a niños, jóvenes y adultos mayores, destacando un notable progreso técnico en los participantes y un fuerte respaldo de las familias locales.

Con un balance que supera todas las expectativas, los Talleres de Natación de la Ilustre Municipalidad de Ovalle se consolidan como una de las actividades estrella de la temporada estival 2026. A la fecha, más de mil alumnos han pasado por las aguas de la Piscina Municipal, adquiriendo herramientas fundamentales de seguridad, flotabilidad y técnicas de nado en un entorno gratuito y profesional.

El programa, que ya se encuentra en su segunda etapa, atiende de martes a viernes a niños y jóvenes de entre 6 y 17 años, mientras que los días sábados están dedicados exclusivamente a clases para adultos y adultos mayores, fomentando así una vida activa en todas las etapas de la vida.

Matías Iriarte, encargado de los monitores del recinto municipal, entregó una evaluación positiva sobre el desempeño de los alumnos. “Los avances han sido notorios. En el primer curso trabajamos a lo ancho de la piscina (12 metros) y hoy ya pasamos a trabajar a lo largo, que son 25 metros. Es un gran logro tanto para las madres que ven cómo se desplazan sus hijos, como para los niños mismos, que ya dominan el medio acuático”, explicó el profesional, detallando que las clases se centran en el nado estilo crol (estilo libre) y en enfrentar el agua con seguridad.

Impacto en la comunidad 

Las cifras respaldan el éxito de la convocatoria, pues cerca de 600 niños participaron durante el mes de enero, a los que se suman 500 inscritos en lo que va de febrero. Para las familias ovallinas, este espacio representa una oportunidad única de aprendizaje que, de otra forma, tendría un alto costo.

Kelly Mora, vecina de Avenida La Chimba, es testigo del impacto del programa a través de los años. “A mi hija le encanta. Tengo una hija de 13 años que viene desde los seis y hoy mi hija menor sigue sus pasos. Mis dos hijos aprendieron a nadar aquí”, relató con orgullo, calificando la iniciativa municipal con un 100% de aprobación por su rol en la vida sana y el acceso igualitario al deporte.

La voz de los pequeños protagonistas

Más allá de las cifras y los balances técnicos, la verdadera esencia de los cursos de natación municipales se refleja en la alegría de quienes, brazada a brazada, pierden el miedo al agua y descubren nuevas capacidades. Entre chapuzones y juegos, los niños y niñas compartieron su entusiasmo por lo aprendido durante estas semanas, destacando no solo las lecciones de nado, sino también las amistades formadas.

Mariano Ramírez no solo aprendió a nadar, sino que también encontró un espacio para compartir, jugar y disfrutar sus vacaciones. A sus cortos años, ya es un experto en el agua y un fiel testimonio del impacto positivo de estos talleres. “Me gusta nadar y he hecho nuevos amigos”, cuenta entusiasmado Mariano, quien además valora la oportunidad de refrescarse durante los días de intenso calor. Con una sinceridad propia de su edad, entrega un mensaje claro a otros niños y niñas que aún no se animan a participar. “Es divertido venir para acá. Si no saben nadar, no tienen que preocuparse, porque hay flotadores y todo”.

Melany Gabriela Márquez es un ejemplo de superación y perseverancia. Llegó a los talleres con miedo al agua, pero hoy nada con confianza y sueña en grande. “Desde pequeña me daba miedo la piscina, nunca me metía. Ahora ya perdí ese miedo”, cuenta con orgullo.

Lleva cuatro años participando y asegura que la natación se ha convertido en una parte fundamental de su vida. “Me encanta, siento que estoy aprendiendo mucho. Es muy importante para mí”, señala. Cada jornada cumple una rutina que incluye calentamiento, trabajo con tabla, brazadas y pataleo, hasta llegar a la parte más profunda. Pero lo que más valora no es solo la técnica. “Siento que me inspira. Siento que puedo lograr grandes cosas con la natación”, expresa con emoción, convencida de su pasión, pues es ella misma quien le pide a su mamá que la inscriba cada año.

Con el cierre de la temporada a la vuelta de la esquina, el vínculo generado entre instructores, alumnos y apoderados confirma que la Piscina Municipal no es solo un lugar de recreación, sino un centro de formación integral que cada verano transforma la realidad de cientos de hogares en la capital del Limarí.

OvalleHoy.cl