La triste noticia fue confirmada por sus familiares a través de redes sociales. Marentis, quien dio sus primeros pasos en Recoleta y en el club Caza y Pesca Limarí, fue subcampeón mundial, medallista panamericano y el gestor técnico de la histórica medalla de plata de Chile en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.
Profunda consternación existe en la comunidad del Limarí y en el deporte chileno tras confirmarse el sensible fallecimiento de Ángel Marentis Rallín, una de las mayores leyendas en la historia del tiro skeet del país y destacado orgullo ovallino.
La noticia de su partida fue confirmada por su entorno familiar a través de redes sociales. Su sobrino, Rodrigo Andrés Marentis Ureta, dedicó un emotivo mensaje de despedida: «Descansa en paz tío Ángel Marentis Rallín, una pena enterarme de tu partida. Fuiste un gran hombre, dejas un legado y mucha enseñanza. Que Dios te reciba en su santo reino para tu descanso eterno, fuerza en este momento a tus hermanos y familia».

Una carrera brillante con raíces en el Limarí
Los inicios de Ángel Marentis Rallín se remontan a comienzos de la década de 1960 en la localidad de Recoleta, donde comenzó a forjar su afinada técnica al alero del club Caza y Pesca Limarí. En 1963 dio el gran salto al coronarse campeón nacional de tiro, integrando posteriormente el equipo chileno que conquistó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Winnipeg.
Uno de los hitos más memorables de su trayectoria como deportista activo ocurrió en 1965, cuando Chile organizó el Mundial de Tiro Skeet. En dicha cita internacional, Marentis se erigió como uno de los pilares fundamentales del seleccionado nacional para adjudicarse el segundo lugar del planeta, marcando un registro histórico insuperable para la disciplina en el país.
El estratega tras la gloria olímpica de Seúl 1988
Tras una destacada carrera internacional, en 1977 la Federación Chilena de Tiro le encomendó la responsabilidad de asumir como entrenador de la Selección Chilena. Bajo su dirección técnica, el deporte amateur chileno alcanzó uno de sus picos más altos en la historia olímpica durante los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.
Marentis fue el cerebro estratégico que guio a su pupilo, Alfonso de Iruarrizaga, a colgarse la medalla de plata en Corea del Sur. «Fue una medalla muy trabajada de acuerdo a los recursos de esa época. Clasificamos acá en Chile con una competencia fuerte, luego clasificó en el selectivo con 198 platos en 200. A los 25 días después fuimos a Porto Alegre, Brasil, a prepararnos en un torneo y también disparó 198. A los 20 nos fuimos a Seúl y Alfonso ganó la plata con 198. Es decir, que en un mes y medio disparó igual y estaba en su peak», recordaba Marentis sobre aquella hazaña en declaraciones al diario El Ovallino.
«Fue una alegría inmensa. Los Juegos Olímpicos son cada cuatro años y es la oportunidad, y esa vez resultó. Evidente que el oro es lo máximo, pero lograr cualquier medalla es un éxito rotundo, sobre todo para los sudamericanos», destacaba el estratega sobre la trascendencia de dicho logro.
Forjador de nuevas generaciones
Con el paso de los años, Ángel Marentis continuó al frente del representativo nacional, desempeñando un rol clave en los inicios de la naciente promesa del tiro skeet, Francisca Crovetto. El técnico ovallino guio los pasos de la deportista en citas fundamentales como los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Radicado junto a su familia en Santiago, Marentis mantuvo hasta sus últimos días un vínculo indisoluble con el tiro al vuelo, dejando una huella imborrable en las nuevas generaciones de deportistas y un legado imborrable que comenzó en los paisajes de la provincia del Limarí.
Por Equipo OvalleHOY.cl


