Según los dirigentes del sector «después de tres años de conflicto, la empresa China Co presentó al Servicio de Evaluación Ambiental su desistimiento de la ampliación del proyecto minero».
Los dirigentes de la comunidad de Pejerreyes afirmaron en un comunicado de prensa hecho llegar hasta nuestra redacción que «el proyecto minero que pretendía ejecutarse en la zona y que representaba una amenaza medioambiental, finalmente echó a pie atrás», poniendo así punto final a un conflicto que se extendió por tres años.
Se trata de la Ampliación del Proyecto Minero Pejerreyes, presentado por primera vez al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) en 2015 y que contemplaba un significativo aumento de la capacidad de procesamiento de material (de 4.800 a 60 mil toneladas mensuales) y la construcción de un segundo depósito de relaves en el sector que albergaría cerca de 1.800 metros cúbicos de tóxica concentración.
Finalmente, nada de eso sucederá, pues los dirigentes afirman que «la Minera China Co., titular del proyecto, presentó su desistimiento, al no poder demostrar ante la comunidad y el SEA la inocuidad de su obra».

“La sensación no es tanto de sorpresa; sabíamos que esta batalla se podía ganar. La minera estaba muy a mal traer por la evaluación que estaba realizando el Servicio de Evaluación Ambiental. Si se cumplía con la normativa ambiental, se iba a ganar. Queríamos que la autoridad hiciera cumplir la ley”, sostiene Fernando Elorza Retamal, dirigente de la Junta Vecinal de la localidad que se encuentra ubicada a 28 kilómetros de Ovalle en la ruta D 43.
Camino a Pié forzado
En efecto, el proyecto fue declarado inadmisible en tres oportunidades, una en 2015 y otras dos en 2016. La cuarta vez que ingresó al sistema se encontró con la solicitud de Participación Ciudadana que exigió la comunidad y que sirvió para revelar una serie de irregularidades y deficiencias que aún contenía la iniciativa y que ponían en riesgo al ecosistema y al derecho constitucional de la comunidad a vivir en un ambiente libre de contaminación.
La minera de capital asiático mantiene la infraestructura para procesar las 4.800 toneladas mensuales de material que le fueron autorizadas por el SERNAGEOMIN inicialmente. Sin embargo, las faenas se encuentran detenidas por el incumplimiento de normativas ambientales que fueron fiscalizadas por la misma entidad estatal minera y enfrentaría ahora otro problema: una demanda de liquidación forzosa ingresada en febrero ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (SUPERIR) por el incumplimiento del pago de facturas y deudas por más de 110 millones con distintas compañías.
En Pejerreyes permanecen cautos, con la esperanza de un cierre definitivo. “Se terminó una etapa, pero vamos a seguir atentos a lo que venga, con esta u otra minera que quiera vulnerar los derechos de nuestra comunidad”, acota Elorza.
Abandonados por el Estado

En la evaluación del proceso y del comportamiento de los distintos organismo del Estado en el proceso, desde el punto de vista de la comunidad, el dirigente hace hincapié que pese al resultado, la labor de las autoridades «dejó mucho que desear».
“La comunidad se sintió abandonada por parte del Estado debido al deficiente rol que cumplió el SEA y también SERNAGEOMIN, en su momento. Al final hubo un cambio de actitud cuando las inconsistencias del proyecto comenzaron a ser evidentes y la comunidad lo hizo notar. Es una lástima que se faciliten tanto los procesos para las empresas, pero nunca para la comunidad, porque costó mucho hacernos oír. El único respaldo que recibimos fue por parte de la Municipalidad de Ovalle y de algunos diputados de la región”, dice Fernando Elorza.
Desde la Municipalidad de Ovalle, en tanto, valoraron lo conseguido por la comunidad de Pejerreyes. Cristofer Flores, director del Departamento Ambiental Comunal, sostuvo que “lo que la comunidad nos enseña es que la organización comunitaria puede lograr cosas importantes. Destacamos la importancia de la participación ciudadana en los procesos de incidencia en el territorio. El llamado desde el Departamento es que la gente ejerza su derecho de vivir en un lugar libre de contaminación y sienta el deber de defender nuestro territorio”, afirma la nota enviada a nuestra redacción,
“Así también, hacemos un llamado a que la gente participe de todas las instancias de discusión que tienen a su disposición, como el Comité Ambiental Comunal, que reúne a la comunidad a discutir acerca de las problemáticas socioambientales que se presentan en el Limarí”, agregó.
En esa misma línea, el dirigente vecinal envía un mensaje de aliento a otras comunidades que enfrentan conflictos medioambientales: “La gente perdió el miedo. Para una comunidad tan pequeña como Pejerreyes, era enfrentarse a un Goliat. Siento mucho orgullo por nuestra comunidad que se supo mantener cohesionada hasta el final de este proceso. Ojalá sirva de ejemplo e inspiración para otras comunidades que tengan estos problemas o similares; de que sí se puede luchar contra estos gigantes”.
Por Equipo OvalleHOY.cl

