Los recuerdos de un ilustrador, un abogado y un empresario del día más importante en la historia de los últimos 50 años. Esto pasaba en Ovalle aquel 05 de octubre de 1988…
Es el día miércoles 05 de Octubre de 1988 y la dictadura de Augusto Pinochet se juega la continuidad para poder seguir gobernando Chile, con puño de hierro, hasta el 11 de marzo de 1997. Casi siete millones 500 mil chilenos formaban el universo electoral habilitado para votar.
En Ovalle, como en todo el país, la ciudadanía comenzó su jornada de muy temprano…
Un estudiante entre cien mil
Rodrigo Palma es ilustrador y conocido como RoAdrian en los medios de comunicación de la ciudad y la región. «Comencé a los 12 años a participar activista politico, reclutado por gente del partido socialista almeydista y comencé, rayando paredes por el NO y contra el régimen de Pinochet. Después de eso, pasamos a una segunda etapa que fue panfletear en toda la ciudad, en las noches».
Uno de los secretos mejores guardados en esa época era donde se retiraban los panfletos que llegaban desde Santiago. «Los retirábamos en el «Géminis» – una sala de juegos electrónicos y pool que había en calle Miguel Aguirre, inmediatamente después de lo que hoy es el D’Oscar – cuyo encargado en esos años era la persona que fue el generalísimo del No acá en Ovalle», cuenta Palma.
«El día 5 de octubre, nosotros no tuvimos mucha participación porque éramos menores de edad» recuerda Rodrigo Palma. «Con mi hermano Andrés y con la oposición de mi mamá, nos levantamos, hicimos panes para llevarles a los apoderados de mesa ese día temprano en la mañana. Pero nosotros fuimos los enlaces externos para llevar los conteos»
Una de las cosas que más le llamó la atención fue «la estructura y cómo se organizó todo esto, fue espectacular. En Ovalle hubo tres conteos: uno en la casa del no; otro, para los jerarcas de los partidos de la oposición en la ciudad. se realizó en lo que era la Barraca Peñafiel; y un tercero se hizo el comando designado de la izquierda, que era el PAIS».
Recuerda que «Mi mamá me dijo que, por favor, ese día no hiciera nada. Y a las 5 de la tarde, ya estaba encerrado en mi casa, habiendo cumplido ya en la mañana la labor de enlace» y reflexiona: «Después de eso, yo he hecho bastantes cosas en política, pero en esa época, realmente, había miedo, pero aún así, había que hacerlo. No fuimos los únicos, porque fuimos uno entre cien mil, pero, fue una etapa que miramos con
«Pinochet normalizó el sector Agrícola»
Jorge Hernández Aguirre, empresario ovallino y concejal UDI de Ovalle, se desempeñaba en su negocio de productos e insumos agrícolas durante los años 80. «Para mí, la verdad es que fue (una jornada) muy tranquila porque siempre ha sido muy respetuoso, en este caso de una votación. Yo estuve muy de acuerdo que fuera respetada y se cumpliera, siendo presidente de la República Augusto Pinochet, que entregó y cumplió tal como se había propuesto», asegura.
«En esos días, yo me desempeñaba en mis labores de siempre, en mi negocio y en la parte agrícola, pero en ese tiempo, no ocupaba un cargo público. El día 5 de octubre me levanté temprano y como siempre la votación me ha tocado en el Liceo politécnico, me dirigí hacia allá y voté con mucha tranquilidad», añade.
Respecto a como vivió la jornada del Plebiscito, Jorge Hernández, asegura que «por supuesto, con la tranquilidad que siempre ha tenido este país y la libertad de quienes tenían que salir a celebrar, salieron y celebraron. Y los que no celebramos, nos quedamos tranquilos con el resultado seguimos trabajando y haciendo las labores que hacíamos normalmente. Yo voté como cualquier ciudadano y me fui a mi casa a esperar los resultados».
Para Hernandez, «lo importante y ese era el temor de muchas personas, que si el resultado no era favorable para el Gobierno no se iba a respetar, pero se respetó y yo por lo menos, estuve muy contento de la labor que hizo el Gobierno de don Augusto Pinochet, porque normalizó el país y lo salvó, digamos, de de ser como es Venezuela, hoy día».
Remarca que «yo encuentro que entregó el país en muy buenas condiciones. Yo que veo la parte agrícola, él normalizó y recuperó el desorden de la reforma agraria y la parte agrícola comenzó a caminar y eso fue bueno para el país y para todos los agricultores», finaliza.
Faltan 300 votos
El abogado Manuel Cortés Barrientos conformaba, en su carácter de defensor público judicial y junto con el Conservador de Bienes Raíces, Enrique Gaete y el notario Héctor Ferrada (ambos ya fallecidos) la Junta Electoral de Ovalle, que cumplía la función de ser la autoridad civil encargada de proveer los materiales, humanos y logísticos, como vocales de mesa, urnas, cámaras secretas y todos los elementos necesarios para llevar a cabo el proceso electoral.
«Los votos llegaban tres o cuatro días antes», señala Manuel Cortés y recuerda que «antes habían llegado las Fuerzas Armadas, a hacerse cargo de los locales. Como Junta Electoral empezamos a tener contacto con la fuerzas del Ejército, para que ellos entendieran, y aceptaran, que nosotros éramos la autoridad civil que estábamos a cargo del proceso. Y por consiguiente, tenían que acatar decisiones que nosotros tomaríamos».
La cosa no fue fácil. «Hubo algunos roces en algún momento – señala el abogado y profesor universitario – pero eso se superó porque, el personal de las Fuerzas Armadas, jerárquico y subordinado como es, hizo caso y las cosas que se debían corregir, se corrigieron», asegura.
En Ovalle, fue la oficina del Conservador de Bienes Raíces, ubicada donde hoy se emplaza un supermercado de una conocida familia inmigrante de la ciudad, fue la base central de las operaciones de la Junta Electoral.
«Ese día 5 de octubre de 1998 nos levantamos como a las 5 dela mañana y nos instalamos donde el Conservador de Bienes Raíces en la calle Libertad. El proceso se inició el proceso sin grandes dificultades, pero alrededor de las 08:30 nos llaman desde Carén»,
Desde la localidad de la comuna de Monte Patria, los encargados del proceso informan que los votos llegaron inutilizados. En ese tiempo, se utilizaba un tampón para que la gente entintara su dedo con una tinta indeleble, muestra de haber participado en el proceso.
«Pero el frasco de tinta se había quebrado y 300 votos habían quedado inutilizados. En esas circunstancias, hubo que pedirlos a La Serena y prácticamente en una hora, apareció el encargado del proceso de la Intendencia Regional, que era uno de los adalides del «Sí» y nos trae los votos como billetes que estrujaba en sus manos», recuerda el abogado.
Debido a la «liviandad» con que el encargado los traía, por una vez, asomó la duda acerca del proceso para los que conformaban la Junta Electoral limarina. «Porque, sí con tanta liviandad se andaba trayendo votos en la mano de cualquier persona, aunque sea que estuviera investido con el cargo de autoridad, era posible – pensamos por algún momento – que pudiera haber un fraude», dice Cortés.
«Ese fue el único hecho que nos generó alguna duda, durante la mañana» de aquel 05 de octubre, pero que según relata Manuel Cortés, «con el transcurso del día se fueron tranquilizando las cosas».
Todo eso, hasta que el Subsecretario del Interior de la época, Alberto Cardemil, a las 02:00 de la madrugada del jueves 06 de octubre apareció ante los medios y anunció los cómputos finales: el Síobtuvo el 43 % frente al 54,7 % del No.
Por Angelo Lancellotti González
Periodista

