Señora Directora:
El alza en el precio de los combustibles no solo presiona la inflación, también tensiona directamente la operación de las pymes. En la práctica, impacta toda su cadena de costos: transporte, logística, proveedores y producción.
El problema es que este shock llega en un momento particularmente complejo, con costos ya presionados al alza por el tipo de cambio y los fletes internacionales. A ello se suma un escenario externo aún incierto que apunta hacia condiciones financieras globales más restrictivas: menor liquidez, crédito más caro y márgenes que se estrechan al límite. Para una pyme que opera con flujos de caja frágiles, cuando los costos suben por varios frentes al mismo tiempo, el margen de error simplemente desaparece.
Ahí está el verdadero riesgo. No es solo más inflación, es menor actividad, inversión postergada y empresas que comienzan a quedar fuera. En esa dimensión, este tipo de alzas no es transitorio y puede tener efectos persistentes sobre la capacidad de crecer.
Ignorar esa dimensión puede terminar profundizando un problema que, más temprano que tarde, se refleja en toda la economía.
Hans Huber
Risk & Portfolio Associate Xepelin

