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Cosechar agua de la camanchaca: La apuesta de Ovalle para sanar la tierra en medio de la megasequía

En el marco del Día de la Tierra, la Reserva Ecológica Cerro Grande estrena 10 nuevos atrapanieblas. Esta tecnología busca devolverle el verde a la zona y asegurar el recurso hídrico para las familias de la comunidad de Peña Blanca.

El Día de la Tierra no es solo una fecha en el calendario; es un recordatorio de que la naturaleza ofrece sus propias soluciones si sabemos cómo escucharla. En las alturas de la Comunidad Agrícola Peña Blanca, en Ovalle, esa respuesta tiene forma de malla y se alimenta de la neblina: los atrapanieblas.

Frente a la implacable megasequía que golpea a la región, se han puesto en marcha 10 nuevos dispositivos diseñados para capturar la «camanchaca». Este sistema permite transformar la humedad del aire en agua líquida, convirtiéndose en una fuente de vida estratégica para un territorio donde las lluvias son cada vez más escasas.

¿Cómo funciona este «milagro» tecnológico?

El sistema de atrapanieblas se alza como una innovadora «Solución Basada en la Naturaleza» que, sin necesidad de motores ni químicos, utiliza mallas estratégicas para capturar las microgotas de la camanchaca costera. Esta cosecha de agua genera un impacto positivo y directo en el territorio al permitir la restauración ecológica de especies nativas, asegurar el suministro para el ganado y la fauna local ante la falta de vertientes, y mejorar la calidad de vida de unas 20 familias de la zona mediante un abastecimiento hídrico suplementario y sanitario.

La elección de este día para la puesta en marcha no es casualidad. Representa un esfuerzo por restaurar paisajes degradados y avanzar hacia la resiliencia climática. Con la instalación de estas unidades, que se suman a una red que la comunidad ha defendido por años, la Reserva Ecológica Cerro Grande se posiciona como un laboratorio vivo de innovación rural.

Más allá de la infraestructura, el proyecto incluyó capacitación técnica para los propios vecinos, asegurando que la comunidad sea la guardiana de este recurso. Mientras el clima sigue cambiando, en los cerros de Ovalle ya se está aprendiendo a cultivar el agua del cielo para que la tierra, en su día, tenga razones para volver a florecer.

Por Equipo OvalleHOY.cl

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