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Desfile planetario de Mercurio, Venus, Júpiter y la Luna: un espectáculo visible desde Chile

Los tres planetas y el satélite natural coincidirán durante las tardes del 16, 17 y 18 de junio en el cielo, siendo posible observarlos a simple vista sin necesidad de instrumentos ópticos.

Durante las tardes del martes 16, miércoles 17 y jueves 18 de junio se producirá un fenómeno conocido popularmente como “alineación planetaria”, ocasión en que la Luna, Mercurio, Venus y Júpiter serán visibles en una misma franja del cielo poco después de la puesta de Sol.

Catalina Casanueva, Investigadora Adscrita del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA (Centro Basal de ANID) y doctora en astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), explica de qué se tratan estos eventos astronómicos y las mejores condiciones para su observación.

¿Qué es una alineación planetaria?

Una alineación planetaria es un efecto de perspectiva. Aunque los cuatro astros parecen reunidos en una misma franja del cielo, en el espacio están separados por distancias enormes: la Luna estará a unos 361 mil kilómetros de la Tierra, Mercurio a unos 120 millones, Venus a 171 millones y Júpiter a 914 millones. La cercanía aparente depende únicamente de nuestro punto de vista. 

La zona por la que se mueven estos cuerpos celestes se llama eclíptica y su origen está en la formación del Sistema Solar. “Hace unos 4.600 millones de años, el Sol y los planetas surgieron de un disco giratorio de gas y polvo, y sus órbitas conservaron ese plano común. Por eso, vistos desde nuestro planeta, siempre se proyectan sobre una zona relativamente estrecha del cielo”, explica Catalina Casanueva.

En cuanto a su frecuencia, “la Luna pasa cerca de algún planeta prácticamente todos los meses. Que varios planetas brillantes coincidan en una composición fácil de observar depende de los ritmos de cada órbita, la hora del día y la posición desde donde observemos. Algunas se repiten dentro de un mismo año y otras tardan mucho más en volver a darse bajo condiciones favorables”, enfatiza la astrónoma.

¿Cómo observar desde Chile?

La alineación podrá verse a simple vista en gran parte del país, aunque no todos los astros serán igual de fáciles de localizar. La Luna será la mejor guía para orientarse en el cielo del atardecer. Cerca de ella estará Venus -excepto el 16 de junio-, el más brillante de los planetas, cuya atmósfera refleja gran cantidad de luz solar y lo hace visible antes de que el cielo oscurezca. Júpiter aparecerá como un punto luminoso siguiendo la misma franja, y Mercurio, el más difícil de ver, quedará sobre el horizonte, envuelto en el resplandor del crepúsculo.

«En esta ocasión, conviene mirar a simple vista, ya que los telescopios muestran una zona muy pequeña -o aumentada- y hace perder la perspectiva del conjunto. Los binoculares pueden ayudar a ubicar Mercurio, pero deben usarse cuando el Sol se haya puesto por completo, pues apuntar instrumentos ópticos cerca de este puede causar daño ocular permanente», comenta Casanueva.

Desde Santiago, lo recomendable es mirar hacia el poniente, en la dirección donde se pone el Sol. El rango de horario óptimo para contemplar la alineación se extenderá entre las 18:20 y las 18:45 aproximadamente. Alrededor de las 20:00, los astros ya no serán visibles.

La cercanía entre la Luna y los planetas también cambiará entre días. El 16 de junio aparecerá cerca de Mercurio, mientras que el 17 de junio estará muy cercana a Venus y finalmente, el 18 de junio, el satélite natural se habrá desplazado más hacia arriba a lo largo de la eclíptica.

Visibilidad según la zona del país

La calidad de la observación variará según la latitud, el clima y las condiciones del horizonte. En el norte del país, las condiciones son más favorables: menor humedad y mayor transparencia atmosférica que permiten ver los objetos con mayor claridad. En la zona central también debería ser observable, siempre que la franja hacia el oeste-noroeste esté despejada, mientras que en el sur, la nubosidad y la humedad propias de la temporada pueden dificultar la visibilidad.

«La condición más importante es contar con un horizonte limpio. Cuando un astro está bajo, su luz atraviesa una capa más gruesa de atmósfera y pierde intensidad. Una terraza alta, un mirador, una playa, un parque abierto o cualquier zona sin obstáculos hacia donde se pone el Sol pueden marcar la diferencia. Para este evento, más que evitar la luz urbana, lo fundamental es tener despejada la base del cielo», señala Casanueva.

Quienes deseen planificar mejor la observación pueden apoyarse en aplicaciones de astronomía como Star Walk o Stellarium, que muestran en tiempo real la posición de cada cuerpo celeste según la ubicación del usuario.

La ciencia detrás de un desfile planetario

Más allá del atractivo visual, eventos como este permiten ilustrar cómo funciona el Sistema Solar. La franja que recorren estos cuatro astros evidencia la arquitectura del vecindario cósmico: si estos se movieran en planos distintos, los veríamos repartidos por diferentes zonas del cielo. Al observar hacia el poniente, durante el atardecer, estamos contemplando, desde dentro, la proyección de esa estructura.

El fenómeno también invita a distinguir entre apariencia y realidad física, permitiendo reconstruir profundidad, distancia y movimiento. En esa escena del atardecer, se reúnen escalas muy distintas: la luz reflejada por la Luna tarda poco más de un segundo en llegar a nosotros; la de Venus, alrededor de 10 minutos, y la de Júpiter, cerca de 50 minutos.

“Eso es lo llamativo de prestarle atención a estos eventos: comienzan como algo visualmente atractivo, pero abren grandes preguntas sobre la gravedad, la luz y la estructura de nuestro sistema planetario”, concluye la investigadora del CATA.

OvalleHoy.cl