Especialistas del Centro Científico CEAZA explican cómo se monitorea la nieve, qué información entregan las mediciones y cuáles son las proyecciones para esta temporada.
La Región de Coquimbo enfrenta una temporada de deshielo marcada por una acumulación excepcional de nieve en la cordillera. Al 30 de septiembre de 2026, la superficie cubierta alcanzaba los 7.827 km², frente a los 1.848 km² registrados en la misma fecha del año pasado. Este escenario plantea importantes interrogantes sobre la cantidad de agua que podría aportar la nieve a los ríos durante estos meses y sus implicancias para la disponibilidad hídrica regional.
En relación con la cobertura de nieve actual en la Región de Coquimbo, Cristian Orrego, encargado del área meteorológica de CEAZA, detalló que al 30 de septiembre de 2026 se estimaban 7.827 kilómetros cuadrados cubiertos por nieve, ubicándose sobre el percentil 99 de la serie histórica y representando la mayor superficie registrada por el sensor MODIS, muy por encima de los cerca de 5.500 kilómetros cuadrados de un año promedio.
Respecto al volumen de agua contenido en la cordillera, la Dra. Simone Schauwecker, co-fundadora de Snowdata, explicó que el agua equivalente en nieve (SWE) indica el recurso hídrico total al derretirse y resulta fundamental para los pronósticos de caudal, cifras que —según Cristian Orrego— alcanzaron entre 200 y 500 milímetros acumulados este invierno, mientras que el Dr. Álvaro Ayala, también co-fundador de Snowdata, puntualizó que las estimaciones al 12 de octubre superan unas ocho veces el promedio del período 2000-2024.
Sobre los métodos de seguimiento, Cristian Orrego indicó que el monitoreo de CEAZA se efectúa mediante una red de estaciones meteorológicas de altura e imágenes satelitales, a lo que la Dra. Simone Schauwecker añadió que se complementa con observaciones en terreno por drones y sensores, además de la plataforma operacional SWEET-Coquimbo (nieve.ceaza.cl) operada por Snowdata —empresa derivada de CEAZA—, la cual integra el reanálisis ERA5, modelación con SnowModel y registros de Landsat y Sentinel.
En cuanto al estado actual del manto blanco, Cristian Orrego y el Dr. Álvaro Ayala coincidieron en señalar que todavía no se ha derretido la mitad de la nieve acumulada en la alta cordillera, advirtiendo este último que parte del remanente podría perderse por evaporación o sublimación sin escurrir hacia los cauces.
Ante la importancia de este recurso, la Dra. Simone Schauwecker destacó que la nieve puede constituir hasta el 80% del agua que fluye por los ríos de la región, aportando durante primavera y verano al riego agrícola, los embalses y la recarga de acuíferos.
Sobre los plazos del proceso, Cristian Orrego apuntó que el peak de mayor derretimiento se espera para noviembre, aunque los caudales máximos suelen registrarse entre uno y dos meses después; una proyección complementada por el Dr. Pedro Sanzana, investigador de CEAZA, quien precisó que el máximo de caudales podría darse en diciembre —o eventualmente en marzo según antecedentes históricos—, advirtiendo que las condiciones actuales muestran un desarrollo más acelerado.
Finalmente, al referirse a los factores que alteran este ciclo, Cristian Orrego sostuvo que la variación de las temperaturas y la ocurrencia de nuevas precipitaciones nivales son los elementos determinantes, cuyas implicancias —concluyó la Dra. Simone Schauwecker— resultan decisivas para que las Juntas de Vigilancia de los ríos y los agricultores puedan planificar de manera eficiente el riego estival.
Esta información también es relevante para los proveedores de agua potable, las centrales hidroeléctricas y la minería, sectores que necesitan anticipar la disponibilidad del recurso hídrico.El monitoreo nival es fundamental tanto en años con déficit de nieve como en temporadas de acumulación excepcionalmente alta, porque permite estimar la disponibilidad potencial de agua y apoyar la planificación de su uso.
Por Equipo OvalleHOY.cl
Fuente: Ceaza

