El silencio de la alta comisionada para los DD.HH. de la ONU

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Cuando Sra. Bachelet fue nombrada alta comisionada de DDHH de la ONU, prácticamente ninguna figura pública (salvo honrosas excepciones), se les ocurrió exponer su “prontuario” anti-derechos humanos.

Pues ella no sólo fue simpatizante del Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR) quienes optaron por la vía armada y la instalación de una dictadura comunista; sino que militó el brazo armado del Partido Comunista chileno, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en los años ochenta, quienes realizaban atentados en donde morían tanto civiles como militares.

Si ello fuera poco; debemos sumar que cuando Bachelet se fue a vivir a la ex República Democrática Alemana (RDA) o también llamada la Alemania Comunista, indicó que nunca se enteró que las personas que trataban de escapar de ahí, se les disparaba para evitarlo. Además, pareciera que para ella es normal que el Estado establezca que debe y cuánto debe comer uno y sus familias, como ocurrió con la Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización (DINAC), Que a su vez dirigía las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP). 

La alta comisionada, guardó silencio por casi 5 días desde que el mundo tuvo conocimiento de las protestas ocurridas en Cuba y luego de haber sido ampliamente criticada y con toda razón por su nulo actuar y pronunciamiento ésta, emitió un comentario que no reviste mayor análisis, pues simplemente fue para frenar la lluvia de críticas recibidas porque decir “Estoy muy preocupada por el presunto uso excesivo de la fuerza en contra de manifestante en Cuba y el arresto de un gran número de personas”, versus los comentarios que propinó por lo ocurrido en la ciudad Colombiana de Cali en abril del presente año al indicar “Es esencial que todas las personas que presuntamente causaron lesiones o muerte, incluidos funcionarios del Estado, estén sujetas a investigaciones rápidas efectivas, independientes, imparciales y transparentes, y que los responsables responda ante la ley”, pidiendo incluso una investigación independiente y ni hablar de Chile que al cabo de una semana ella, ya había anunciado el envío de una misión de verificación al país para investigar las posibles violaciones a las libertades fundamentales durante las protestas indicando en su cuenta de Twitter “Tras monitorear la crisis desde el comienzo, he decidido enviar una misión de verificación para examinar las denuncias de violaciones a los derechos humanos en Chile”.

Sin ir más lejos uno de los críticos de la alta comisionada es el director de Human Rights Watch (HRW) para las Américas, José Miguel Vivanco, por permanecer en silencio ante las protestas registradas en la isla, versus su pronunciamiento sobre otras manifestaciones en América Latina, como fue el caso de Colombia y de nuestro propio país Chile, éste cuestionó que “Michelle Bachelet aún guarde silencio sobre las violaciones cometidas por el régimen de La Habana, en medio de la represión al levantamiento popular que sacudió este domingo a gran parte de la isla”; “Bachelet no se ha pronunciado sobre violaciones de DD.HH. en Cuba desde que asumió como alta comisionada de Naciones Unidas para DD.HH. ¿Romperá el silencio ahora que el régimen está reprimiendo la manifestación más importante en el país en décadas?”; “Yo no creo haber visto nunca una declaración de ella expresando mínimamente preocupación, y creo que las circunstancias actuales lo justifican con creces”.

El director de HRW, no ha sido el único en criticarla, también está el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), quienes cuestionaron su trabajo y su rol como alta comisionada de la ONU para los DD.HH. por “dar la espalda a la tragedia de los cubanos”, declarando incluso que “consideramos que la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos requieren una mirada menos ideológica sobre la situación de los derechos humanos sobre la situación de los derechos humanos en el país cubano, Bachelet ni siquiera sintoniza con posiciones moderadas sobre cómo abordar la situación de los derechos humanos en Cuba, no ha estado a la altura en la defensa de los derechos humanos de los cubanos. Durante su mandato no se ha producido ninguna denuncia ni investigación pública sobre la represión en Cuba, en momentos en que el gobierno ha radicalizado el acoso y hostigamiento contra los diferentes actores de la sociedad cubana, incluso utilizando la situación de pandemia”.

Incluso más de 40 organizaciones y medios de comunicación condenaron antes que la alta comisionada la “represión del gobierno cubano” y le hicieron el mismo reclamo a ella, pidiéndole que se pronunciara respecto a lo mismo, encontrándose entre los firmantes de una declaración conjunta Amnistía Internacional, Freedom House, CUBALEX, Movimiento San Isidro, Diario de Cuba, Prisoners Defenders, Civil Rights Defenders, Fundación Ciudadanía y Desarrollo, entre otros. Pero que más se le puede pedir a alguien que habiendo viajado a la isla en más de una oportunidad descartara reunirse por ejemplo con la disidencia cubana, en especial con las Damas de Blanco, que son hombres y mujeres cuyos derechos han sido y son violados sistemáticamente por un régimen que existe y que se extiende por casi seis décadas.

Con todo lo anterior, es claro el doble estándar de la alta comisionada, pues cuando nos enfrentamos a dictaduras o gobiernos de izquierda es ciega, sorda y muda, no debiendo ello cegarla ni nublarle el juicio, pero ¿qué autoridad moral puede tener una persona con tales credenciales?, la verdad es que ninguna, así que sólo resta esperar que el próximo delegado no sea colocado a dedo y sea alguien que no mire colores, ni credos, sino que vea la realidad tal cual es.

Susana Verdugo Baraona