Una delegación de seis escolares y tres monitores del establecimiento de la Región de Coquimbo partió rumbo al certamen internacional de robótica tras ganarse el cupo oficial, consolidando un proyecto educativo que desafía las brechas territoriales mediante la innovación tecnológica.
La Escuela América de Combarbalá concretó un hito histórico para la educación pública de la provincia al iniciar oficialmente su participación en la WRO Open Estados Unidos 2026, evento internacional que se desarrolla entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre de este año. La delegación nacional, compuesta por seis estudiantes de enseñanza básica y tres adultos acompañantes, llegó al certamen norteamericano tras recibir la invitación directa de WRO Chile, validando el talento y el esfuerzo desplegado por la comunidad educativa en el ámbito de la robótica escolar.
El equipo viajero está conformado por el ingeniero computacional y monitor de la academia, Jair Pizarro; la docente y jueza de competencias, Fabiola Toledo; la asistente de la educación y traductora de la comitiva, Nayaret Rivera; junto a los escolares Antonia Cortés (5° básico), Josefa Robledo (7° básico), Álvaro Araya (8° básico), Pablo Caverlotti, Tomás Demsky y Alain Tapia (estos últimos tres de 7° básico). Su presencia en tierras estadounidenses busca no sólo competir en destrezas tecnológicas, sino también intercambiar experiencias con delegaciones de todo el mundo en materias de innovación y trabajo colaborativo.
Este logro internacional es el resultado de un proceso sostenido que combinó la perseverancia académica con el respaldo institucional de entidades como la Ilustre Municipalidad de Combarbalá, el DAEM local, la propia organización WRO Chile y la Fundación Educacional Volemos Alto, además del apoyo crucial de las familias que contribuiron a financiar y gestionar el traslado de los jóvenes talentos más allá de las fronteras nacionales.
De esta manera, la destacada incursión de los estudiantes combarbalinos trasciende el mero ámbito científico, erigiéndose como un testimonio vivo de cómo el esfuerzo comunitario y el arraigo en la educación pública logran proyectar las mejores tradiciones de superación y futuro de las nuevas generaciones hacia el escenario global.

