● El segundo levantamiento del Termómetro Pyme confirma que la dependencia del autofinanciamiento no fue un fenómeno puntual, sino que es una señal persistente de fragilidad estructural.
El segundo Termómetro Pyme del año confirma que la presión financiera sobre las micro, pequeñas y medianas empresas no fue un fenómeno transitorio de inicio de año, sino una condición que se podría, incluso, mantener. La medición correspondiente a febrero de 2026 -aplicada a 1.257 MiPymes de todo Chile y referida al desempeño de enero- fue elaborada por la comunidad empresarial PROPYME y analizado por DefensaDeudores.cl, evidencia que los principales indicadores de liquidez y financiamiento presentan un comportamiento consistente con el mes anterior, consolidando una tendencia de fragilidad estructural.
“Al igual que en la medición previa, más de la mitad de los encuestados declara haber tenido que recurrir a recursos personales para sostener su operación. En esta ocasión, el 57% señaló haber inyectado ahorros o ingresos propios para financiar su negocio durante el último mes, mientras que el 43% indicó no haber necesitado hacerlo”, explica Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl.
En cuanto al cumplimiento de obligaciones laborales, solo el 22% de las MiPymes no logró pagar oportunamente las cotizaciones previsionales de sus trabajadores durante enero. En materia tributaria, el 25% declaró haber postergado el pago de IVA “reflejando tensiones de liquidez en el corto plazo”, complementa Ibáñez.
Desde la perspectiva comercial los resultados muestran un escenario de estancamiento: el 43% de los encuestados indicó que sus ventas se mantuvieron en comparación con el mes anterior, el 41% señaló que disminuyeron y solo el 16% reportó un aumento. Para el fundador de DefensaDedudores.cl “este comportamiento limita la generación de flujo de caja y ayuda a explicar la persistencia del autofinanciamiento como mecanismo de supervivencia”.
En materia de financiamiento externo, el 78% de las empresas declaró no haber solicitado créditos bancarios durante el último mes, mientras que el 14% utilizó factoring para mejorar su flujo de caja, marcando un aumento de un 4% respecto a la medición del mes anterior.
Respecto de la relación con el Estado, el 32% de las MiPymes señaló mantener deudas vigentes con la Tesorería General de la República (TGR), lo que refleja un foco de presión financiera para casi un tercio del sector.
“Los datos de febrero confirman que no estamos frente a un episodio puntual, sino que ya se podría anticipar una tendencia. Las Mipymes están cumpliendo en su mayoría con sus obligaciones formales, pero lo están haciendo con márgenes cada vez más estrechos y con una fuerte carga sobre el patrimonio personal de los dueños”, señala Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME.
En la misma línea, Bon expresa que “la nueva administración de gobierno debe tomar cartas en el asunto desde el día uno para lograr una reactivación de las ventas de las empresas de menor tamaño, disminuir el costo y las barreras de acceso al financiamiento. De esta manera, las Mipymes podrán recuperar su participación en el mercado”.
Por su parte, Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, advierte que “cuando más de la mitad de las MiPymes debe recurrir a sus propios ahorros para sostener la operación nos encontramos frente a una señal de fragilidad estructural. No es necesariamente una crisis inmediata, pero sí un deterioro progresivo de la liquidez que puede transformarse en insolvencias si no se gestiona a tiempo”.
Ibáñez agrega que “cuando sostener el negocio depende de los ahorros familiares, el problema deja de ser solo empresarial y se transforma en un problema social. De ahí la importancia de fortalecer la detección temprana de riesgos, utilizar mecanismos de renegociación antes de la judicialización y entender la reorganización financiera como una herramienta de continuidad y protección del empleo”.
Una herramienta de monitoreo permanente
Desde el punto de vista metodológico, el Termómetro Pyme comenzó a aplicarse en enero de 2026 y esta corresponde a su segunda medición. La encuesta fue levantada durante los primeros días de febrero y las preguntas estuvieron referidas a la situación financiera experimentada durante enero de 2026.
El instrumento será replicado mensualmente con el objetivo de monitorear la evolución de indicadores clave de salud financiera en las micro, pequeñas y medianas empresas, entre ellos: pago oportuno de cotizaciones previsionales, necesidad de inyección de recursos personales, postergación de IVA, uso de factoring, acceso a crédito bancario, existencia de deudas con la TGR y evolución de ventas.
“La idea del Termómetro Pyme es contar con una herramienta simple, periódica y basada en datos reales, que permita observar tendencias y anticipar riesgos antes de que se transformen en problemas críticos. Medir de manera sistemática estos indicadores nos permite dimensionar con mayor precisión la situación financiera del segmento que más empleo genera en Chile”, concluye Bon.

