InicioultimasOpiniónSe ha ido mi suegra, la madre de la Gorda

Se ha ido mi suegra, la madre de la Gorda

Tuve suerte de tener una suegra como la mía.
Por lo general se las describe como esa dama que no se lleva para nada bien con el marido de la hija. O al contrario es el yerno el que prefiere mantenerla a distancia.

Mi suegra, Graciela del Carmen Ibacache Rivera,  era una excepción.

A pesar de las dudas de mi suegro – que arrugaba el ceño ante la presencia amenazante de ese “Peuco” que revoloteaba alrededor de  una de sus pollitas- ella fue la que confió siempre que mi relación con la Gorda tendría un desarrollo feliz. De hecho así fue y en reconocimiento  le dimos dos preciosas nietas, y una bisnieta que “eran sus ojos”, como dice la Gorda.

Yo , a su vez, era el ”regalón N° 1”, lugar que en rigor me autoimpuse.

Y cada vez que en reuniones de familia, en los que se reunían los hijos, hijas , y yernos, solía preguntarle en voz alta:

–    ¿No es cierto suegrita, que yo soy el regalón N° 1, ah?

Y ella sonreía picaresca, dejando en el aire la incógnita de su preferencia, ante las protestas de los demás postulantes que hubieran preferido una pronunciación suya al respecto.

Pero no. Yo me sentía el regalón N° 1.

Nacida y criada en el campo, hace unos años decidió seguir a su esposo, Mariano, hasta la ciudad para dar oportunidad a sus hijos de educarse y desarrollarse de mejor forma. Y se dio maña para criar – con mano más cariñosa que dura –  a sus ocho hijos, y formarlos a todos como las buenas personas que nuestra sociedad necesita.

Hasta que trascurridos los años enfermó y la casa, sin ella,  ya no volvió a ser la misma. Consumiéndose lentamente hasta que en las primeras horas de la madrugada de hoy martes su luz se extinguió definitivamente ante el desconsuelo de sus hijos, nietos , bisnietos,  aunque con la resignación de saber que sus sufrimientos de los últimos años en esta tierra ya concluyeron. Como dijo la Gorda, “Dios se la llevó”, y no me cabe la menor duda que así fue.

Bueno suegrita, adiós. De su hija Rosa Miriam, la Gorda, sus nietas Fernanda y Bárbara.  De su nieta Isidora, así como de la que viene en camino y no alcanzaste a conocer.

Y, desde luego, de su regalón N° 1

Mario  Banic Illanes

OvalleHoy.cl