El joven talento punitaquino repasa sus 19 años de trayectoria, revela cómo superó sus mayores inseguridades y adelanta los detalles de la gran cumbre ranchera de este sábado 30 de mayo en Ovalle, que promete coctelería de autor, la actuación de Los Jaguares del Norte y el debut de Las Bandidas en el Limarí.
Desde sus primeros acordes a los siete años, cuando le cantaba a sus abuelos, Brandon Carrasco (26) supo que lo suyo era el ritmo de las rancheras. Nacido en el año 2000, este joven talento local ha recorrido un largo camino desde su debut en la plaza de Punitaqui en 2010 y su recordado paso por la Pampilla en 2015, donde compartió escenario con figuras de la talla de María José Quintanilla.
Hoy, con una madurez ganada a punta de esfuerzo y constancia, el artista se prepara para otro hito en su carrera: el gran evento de este sábado en la Media Luna de Ovalle, una apuesta que promete revolucionar la escena de la música norteña en la provincia del Limarí con una propuesta atractiva, cercana y de primer nivel.
En conversación exclusiva, Brandon nos revela los secretos detrás de su evolución musical, sus grandes referentes que van desde Pedro Fernández hasta Los Jaguares, y cómo logró vencer las inseguridades y los desafíos personales para consolidar su proyecto. Además, adelanta los detalles de una noche que no solo tendrá un despliegue bailable único, sino que también incluirá coctelería de autor y la esperada presentación de las Reinas de la Cumbia Ranchera, Las Bandidas, directo desde Santiago. Con una energía renovada tras un mes de mayo lleno de escenarios, el cantante invita a toda la comunidad a ser parte de una velada inolvidable.
¿Cómo fueron esos primeros pasos en la música a los siete años y de qué manera influyeron tus abuelos en el inicio de tu carrera musical?
Esto comenzó desde muy pequeño. Soy del año 2000 y todo partió cerca del 2007, a los siete años, cantándole a mi abuelo por parte de papá. Aunque yo casi no me acuerdo, me cuentan que me puse a cantarle y ahí notaron que había sangre y talento. Luego, con mi abuelo Pascual (Paskual y su Alegría) por parte de mamá, fue algo más seguro. Le dije «tata, te voy a cantar», le gustó, me consiguió un par de pistas y me lanzó a cantar por los colegios. Mi primer show grande fue en 2010 en la plaza de Punitaqui y el segundo gran salto me lo di en la Pampilla de Punitaqui en 2015, cuando tenía 15 años. De hecho, hay un video en YouTube de esa fecha. Estuve en un bloque de treinta minutos con Willy Sabor y justo después venía María José Quintanilla; fue una dinámica genial compartir el mismo escenario. Al principio mi gran referente era Pedro Fernández, muy inspirado en la ranchera mexicana romántica, que es el estilo por el que más me reconoce la gente.



Después de esa etapa inicial, decidiste dar el salto hacia la música norteña y formaste tu propio grupo. ¿Cómo fue ese proceso y el camino hasta comprar tu primer acordeón?
A mí me gustaba mucho el grupo Sentimiento Norteño de aquí de Chile. Cuando tenía entre 15 y 16 años me junté con músicos muy buenos de la zona, como mi tío Elías Ramírez en el bajo sexto, Milenko Cañón, que es súper versátil, Daniel Darío y Jerko Naranjo. Intentamos hacer algo de estilo norteño, parecido a La Descendencia Chilena, pero en ese momento no resultó porque yo era muy joven y no sabía bien lo que quería. Así que seguí como solista en el estilo romántico, haciendo serenatas y presentándome en bares. Un día me dio la «chispeza», junté una plata de un bar que yo tenía en Punitaqui y compré mi primer acordeón, que era un sueño desde chico. Ya cumplimos un año con los chiquillos en el grupo actual. Aunque hemos ido cambiando algunos músicos y hoy nos afirmamos más en la cumbia ranchera, la meta siempre es adaptarla a lo norteño romántico.
Mencionabas que en tus inicios sufrías de inseguridades y problemas con la memoria a corto plazo al cantar. ¿Cómo lograste superar eso para sentirte el músico maduro que eres hoy?
Hace unos años, antes de iniciar el grupo con mis amigos, tenía mucho miedo y me sentía inseguro. Yo sufro mucho de memoria a corto plazo, entonces tenía que luchar constantemente con eso, con la ejecución del acordeón que es un instrumento muy difícil, y con recordar las letras de tantas canciones. Pero hoy me siento maduro y lo estoy logrando. El repertorio ya se me está quedando en la mente. Al final, me di cuenta de que quizás no era un problema de memoria, sino de falta de constancia; no ensayaba lo suficiente. Ahora la realidad es otra, ensayamos una, dos o hasta tres veces por semana. Eso me ha dado una confianza tremenda en el escenario.
Este último tiempo ha sido muy intenso en cuanto a presentaciones. ¿Cómo evalúas el éxito que tuviste durante mayo y qué significa esta racha para tu carrera?
El mes pasado fue maravilloso, me sentí espectacular porque tuvimos mayo completo con muchos eventos, algo que antes no nos pasaba, ya que tocábamos una o máximo dos veces al mes. Empezamos el 2 de mayo en la Fiesta de la Vendimia de Punitaqui, después seguimos en Andacollo, luego en la Fiesta del Pisco, después una fiesta particular y ahora cerramos en el Casino de la Media Luna. Nos contrataron mucho, un fin de semana tras otro, y ya tenemos fechas para volver el 13 del próximo mes. Sentir el cariño del público y ver que el trabajo constante da frutos es el mejor impulso para seguir creciendo.
Hablemos del gran evento de este sábado en la Media Luna de Ovalle. Traen a Las Bandidas desde Santiago, un grupo muy querido. ¿Cómo se gestó esta alianza y qué significa para ti compartir escenario con ellas?
Las Bandidas son las dueñas de la cumbia ranchera, son las abanderadas oficiales de este estilo y traen un show que jamás se ha visto en la Región de Coquimbo, porque son cinco mujeres que interpretan la cumbia ranchera con una fuerza tremenda. Nos conocimos hace como un año y medio, con mi papá, a través de redes sociales y hoy somos muy amigos. Ellas casi siempre tocan en Santiago y el sur, han venido muy poco al norte, así que traerlas a Ovalle es una tremenda apuesta. La gente nos ha preguntado muchísimo por ellas para contratarlas, por lo que estamos seguros de que nos irá súper bien.
Además de la música, el evento promete una propuesta diferente en el ambiente, incluyendo coctelería de autor. ¿Qué novedades va a encontrar el público asistente?
Queremos ofrecer algo distinto a los típicos bailes donde solo se vende cerveza y piscola. Este sábado la gente va a poder disfrutar de dos dinámicas: un espacio para bailar con todo y otro tipo miniconcierto para sentarse a escuchar a Las Bandidas mientras degustan un buen trago. Vamos a tener una barra premium con un barman y un bartender de «1000 Placeres», que era mi bar en Punitaqui y que estuvo presente dentro de la Fiesta del Pisco. Habrá coctelería especialmente pensada para las mujeres y para quienes quieran algo más preparado, con mojitos, pisco sour, sour de mango, Ramazzotti y gin. Es el panorama ideal para ir en pareja.
Para cerrar, Brandon, la invitación queda abierta para toda la provincia de Limarí. ¿Cuáles son las coordenadas y las facilidades para que nadie se quede fuera?
La invitación es para este sábado en la Media Luna de Ovalle. Las entradas están súper baratas para la calidad de los artistas que se van a presentar: la preventa está a 8.000 pesos y la entrada en puerta costará 10.000 pesos. Además, la seguridad está 100% garantizada y contamos con un convenio para usar el estacionamiento del Unimarc que está al frente, de manera que todos los vehículos queden resguardados y la gente pueda disfrutar tranquila. Estamos preparando un bloque de música del recuerdo pasada a cumbia ranchera que está totalmente nuevo, junto a un animador que le dará mucha vida al show. No se lo pierdan, porque vamos a vivir una noche inolvidable en Ovalle.
Por Angelo Lancellotti González
Periodista

