“No crea todo lo que dice la prensa”. Ese es uno de los mensajes que suelen aparecer de manera reiterada en Facebook y que más hincha cierta delicada parte de mi anatomía. Siento que, de alguna manera, se está cuestionando también a lo que hago.
Sin embargo a
veces no puedo sino darle la razón y pensar que cierta prensa, con espurios propósitos
pretende manipularnos entregando información torcida o una sola visión de la
misma. O bien, lo que es igual de malo, atosigarnos con información chatarra
que apunta a satisfacer a un segmento cada vez mayor de la población que
disfruta de esos contenidos.
Me explico.
El lunes entre las 13.00 y las 14.00 horas estaba en una consulta médica y en la sala había un televisor encendido en el noticiero de CHV. La primera media hora ( o casi) estuvo dedicada al funeral de Sebastián Leiva, más conocido como el “Cangri” y a los supuestos avances de la investigación en torno a unos hechos muy confusos. ¡MEDIA HORA , por Dios!! , como si se tratara de un destacado hombre público, un notable científico, un sobresaliente deportista, un prominente intelectual. Pero no. Era un muchacho que alguna vez participó en un reality de la televisión, y fallecido en extrañas circunstancias. Y como si no hubiera en el país o en sus alrededores algo mas importante de la que hablar.
Sentí deseos de levantarme
del asiento para pedir al encargado de recepción que cambiara el canal, pero afortunadamente,
el locutor anunció que pasaban a otro tema absolutamente distinto.
Pero caímos del
sartén a las brasas. (¿O ahora se debe decir de “LA” sartén?)
Porque en la siguiente media hora sufrimos con transmisiones en directo desde Venezuela describiendo la llegada triunfal de Juan Guaidó , a su país luego de salir con motivo del arribo de ayuda humanitaria desde países vecinos.
Entiendo el interés que tienen millares de venezolanos radicados en Chile por la situación de su país, la mayoría que ha huido de una situación difícil para buscar nuevos horizontes. Entiendo que deben estar preocupados por la suerte de esos millones de compatriotas, muchos familiares, amigos, conocidos, que viven sentados arriba de un polvorín, que con apenas un fósforo podría estallar con incalculables consecuencias.
Y una comunidad internacional dividida y
polarizada.
Y no ayuda mucho la presión que de manera
ostensible ejerce Estados Unidos que, mas que intentar un retorno a la
democracia para los venezolanos, lo que pretende es el acceso a las reservas de
petróleo, ahí cerquita, en lugar de traerlo desde el Medio Oriente, al otro
lado del mundo…
Es una situación preocupante ¿Pero que CHV le
dedique casi treinta minutos a la noticia? ¡Vamos!
Si hubiera estado en casa de inmediato
hubiera cogido el control remoto para cambiar a un canal vecino. En estas
circunstancias un partido de futbol del Valladolid, una teleserie turca, un
reality o un programa de farándula, o un recuento de un humorista pifiado del
Festival de Viña me hubieran parecido alternativas atractivas. Pero no estoy en
la casa.
Y en los momentos que me levantaba para ir a
pedir, rogar, implorar al recepcionista que cambie el canal, me llaman para la
consulta.
Y mientras me dirijo hasta la consulta reflexiono que tal vez tengan razón aquellos que comparten en las redes sociales aquel mensaje de “No creas todo lo que dice la prensa” y que tanto me hincha. Quizas porque siento que también me están cuestionando a mi.
“¡Que terrible lo que está pasando en Venezuela , no cree?”, me dice el doctor mientras me examina la espalda con su estetoscopio.
¡Noooo, por favor!, pienso.
Sin embargo digo:
“Si doctor, pero yo estoy preocupado por otra
cosa. ¿Quién cree usted que mató al Cangri?.
El doctor se saca el estetoscopio de los oídos
y se detiene a mirarme con asombro.
“No lo podría decir, porque se ha dicho tantas cosas ¿no? Además que no creo todo lo que dice la prensa”, dice finalmente volviendo a poner el aparato en los oídos.
Inspiro, y expiro. Inspiro y expiro. Inspiro y expiro. Calma Mario Banic, me digo.
Mario Banic Illanes
Escritor