Hace ya varios meses atrás escribí una columna en la cual mencioné que nuestro nuevo lema debía ser ¡cuidándome, te cuido! y pucha que es cierto, y no debemos dejarlo en el olvido, puesto que al uno protegerse, con lo que conocemos como autocuidado, que no es otra cosa que lo que Dorotea Orem, contextualizara como “un conjunto de acciones intencionadas que realiza la persona para controlar los factores internos o externos, que pueden comprometer su vida y desarrollo posterior, siendo por lo tanto, una conducta que realiza o debería realizar la persona para sí misma.”, no sólo nos estamos protegiendo y resguardando nuestra salud, sino la de todas las personas que me rodean y muy especialmente de la de aquellos que tiene un mayor índice de riesgo.
Hace
ya varios meses atrás escribí una columna en la cual mencioné que nuestro nuevo
lema debía ser ¡cuidándome, te cuido! y pucha que es cierto, y no debemos
dejarlo en el olvido, puesto que al uno protegerse, con lo que conocemos como
autocuidado, que no es otra cosa que lo que Dorotea Orem, contextualizara como
“un conjunto de acciones intencionadas
que realiza la persona para controlar los factores internos o externos, que
pueden comprometer su vida y desarrollo posterior, siendo por lo tanto, una
conducta que realiza o debería realizar la persona para sí misma.”, no sólo
nos estamos protegiendo y resguardando nuestra salud, sino la de todas las
personas que me rodean y muy especialmente de la de aquellos que tiene un mayor
índice de riesgo.
Es
absolutamente necesario que seamos una población proactiva en el auto cuidado,
es de suma importancia que seamos conscientes de los riesgos y las medidas que
uno puede tomar para mitigar su exposición al virus, las consecuencias que
acarrea están a la vista y desgraciadamente no todos pueden ganarle la batalla
al virus. Al uno cuidarse, cuida también a los suyos y a toda la comunidad,
esto es un trabajo que depende de todos y por lo mismo es necesario el apoyo y
conciencia colectiva para no sólo no retroceder en el Plan Paso a Paso, sino
para no tener más contagiados y fallecidos.
Lo
anterior lo digo principalmente, porque me llama poderosamente la atención que
aún a meses de haberse instalado el virus entre nosotros y con todas noticias
que se tiene de las complicaciones, posibles secuelas, fallecidos, etc. sigan
muchas personas circulando por las calles de nuestra ciudad sin utilizar una
mascarilla que proteja la nariz y la boca, esto independientemente de la
ordenanza municipal que indica que toda persona que transite por espacios
públicos o bien se encuentre en lugares públicos de forma peatonal o en
vehículos con ventanas abiertas debe usar de manera obligatoria mascarilla, de
lo contrario se les puede sancionar.
Y
a decir verdad, debiesen utilizar la mascarilla no por el hecho de que no lo
sancionen, sino porque es su mecanismo de autocuidado suyo y de su gente, es
como cuando se circula sin el cinturón de seguridad, puede que no le ocurra
nada sino lo lleva puesto, pero puede también que usted se vea envuelto en un
accidente por estar en el “momento y lugar equivocado” y el uso del cinturón
puede marcar una gran diferencia. En ambas lo que debe primar es el resguardar
nuestra integridad que no ser el “acreedor” de una sanción.
No
está de más recordar junto con el uso correcto de la mascarilla, lo primordial
que es también el lavado frecuente de manos, con agua y jabón el cual debe
durar por lo menos unos 20 segundos que correspondería a cantar aproximadamente
dos veces la canción de cumpleaños feliz. Este lavado de manos debe ser
acucioso, puesto que se debe lavar entre los dedos, detrás de estos, las palmas
de las manos, detrás de las palmas, los pulgares, las muñecas y las uñas;
respetar el distanciamiento de a lo menos un metro, si no estamos en
movimientos, si vamos caminando detrás de otra persona este debe ser mucho
mayor, si estamos en la fila del supermercado, guarde la distancia, no se
“pegue” a la persona que la antecede, no porque esté más cerca de ella la
atenderán antes; si se puede, haga uso de protectores faciales u oculares e
idealmente no utilice joyas en las manos, pues el virus puede quedar rezagado
en ellas y una buena opción para aquellas personas que no quieren andar sin su
argolla de matrimonio o algún anillo que tenga un significado especial, pueden
por ejemplo colgarlo en una cadena al cuello y que esta se mantenga dentro de
nuestro vestuario.
Mantener
el hogar de uno mismo limpio y ventilado, ya que las condiciones de encierro
ayudan a la propagación y trasmisión de las enfermedades, como también el
realizar diariamente y si se puede con una mayor periodicidad la limpieza de
superficies de contacto como son manillas, control remoto, teléfono, teclados,
etc. otra recomendación que es de Perogrullo es que al estornudar o toser cubrirse
la nariz y la boca con un pañuelo desechable o con el antebrazo y no con la
mano descubierta, debiendo en el caso de ocupar un pañuelo desecharlo
inmediatamente.
Como
ya lo he dicho en otras oportunidades, seamos conscientes y responsables,
cuidémonos, la vida es un regalo precioso que debe atesorarse, no seamos
egoístas al exponernos innecesariamente porque piensa que no le va a pasar
nada, puede ser efectivo que a usted no le ocurra nada o puede que pierda la
vida por su imprudencia, pero puede que por su temeridad exponga a un inocente,
así que a cuidarnos todos, que juntos saldremos adelante y no retrocederemos.
Susana Verdugo Baraona