Cuando vemos grupos de personas escupiendo, insultando, lanzando piedras y golpeando a un ciudadano por pensar de manera diferente, todo esto mientras lo tachan de fascista, se me hace difícil darle sentido a ésta posición ideológica sin ayuda de aquella frase esgrimida por don Winston Churchill, que dijo “los fascistas del futuro se llamarán asimismo antifascistas.”
La
intolerancia, la violencia, el matonaje, debe ser rechazado sin ambigüedades,
sin medias tintas, los últimos meses han sido de un descontrol y de una
desproporción gigantescas, todo lo que ha dañado sin lugar a duda nuestra
democracia, si bien es cierto que desde algunos años la democracia experimenta
en diversos lugares del mundo una especial complejidad, no es menos cierto que
los principales llamados a cuidar de ella no son las “clases políticas”, sino
nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, pues somos nosotros quienes, con
nuestro voto en las elecciones periódicas, hacemos entre otras muchas formas prevalecer
la democracia, al permitir elegir a nuestros representantes.
Como
bien dijo el Presidente Abraham Lincoln en su famoso discurso de Gettysburg de
1863: “El Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, he de decir que
somos nosotros los principales encargados y gestores de velar por tener un
Gobierno democrático, he ahí una importante razón para ir a hacer valer un derecho
como es elegir a nuestros representantes, es la visión más tradicionalista de
manifestar un derecho y deber, pues al no concurrir a ejercerlo otros elegirán por
mí y la elección será menos representativa sin lugar a duda.
Un
ejemplo claro de afectación a la democracia es lo que ha venido realizando de
manera sostenida en el tiempo, la actual oposición pues se ha destacado por las
constantes amenazas y por intentar que el Gobierno ceda ante sus presiones
ilegítimas para la obtención de algún beneficio, pues al parecer y como ya lo
he dicho anteriormente, aún no se reponen de la aplastante derrota que sufrieron
en las elecciones realizadas el año 2018 y creen que sus mecanismos odiosos y
cínicos amedrentarán a la actual administración a que ceda a sus pretensiones.
Y
esto se da en cuanto vemos las innumerables instancias en que se ha amenazado
con interpelaciones y se han concretado finalmente, destinando tiempo
valiosísimo que se podría utilizar para “sacar” adelante proyectos sociales que
beneficiarían al ciudadano común y corriente, al ciudadano de a pie, como usted
y como yo y que no le interesa finalmente si el Ministro o el Intendente o quien
sea “lo miró feo o no”, o también cuando dicen que estudiarán sendas acusaciones
constitucionales, con el objetivo final en verdad de exigir la destitución de
ciertos Ministros de Estado y así podríamos estar largamente anunciando distintas
maquinaciones que se fraguan para torpedear la democracia.
Porque
eso es lo que finalmente hacen es destruir lo que tanto dicen defender y se
arrogan el título de “líderes” y sí les puedo conceder ese título de líderes en
la intolerancia, en la odiosidad, es ser los principales promotores de la ingobernabilidad,
pues la intolerancia es su segundo nombre, predican, pero no practican, se
adjudican ser los paladines y defensores de la tolerancia, pero son todo lo
contrario; aparentan algo que no son y lo usan de manera estratégica para así
atacar al Gobierno, arrebatarle el control y dañar la democracia.
La intolerancia, el cinismo y la odiosidad de la actual oposición no han hecho más que crear un ambiente artificial de conflictos, lo que al final no hace más que perjudicarnos a todos y sobre todo a las personas más vulnerables, pues no se puede avanzar con fluidez en la solución de las diversas y reales problemáticas que enfrenta el país a raíz del famoso “Legado de Bachelet y Compañía”, que no hizo más que traernos miseria y desigualdad, esa desigualdad que dicen querer combatir, pero al momento de tener que dar el ejemplo, suenan con suerte los “grillos”.
Los insto a que todos a que cuidemos nuestra democracia, nuestra libertad, nuestros valores y el futuro de Chile.
Susana Verdugo Baraona.