El periodista deportivo, tenor de ADN y escritor chileno, Juan Cristobal Guarello, es otro de los invitados a la Feria del Libro de Ovalle, donde presentará el sábado 22 de febrero su libro de investigación “Aldo Marín, carne de cañón”.
Guarello es periodista especializado
en deporte con una amplia experiencia. Sin embargo, es además escritor. Ha publicado 5 libros sobre fútbol en coautoría con Luis
Urrutia O’Nell (Chomsky), en 2014 debutó en
novela con Gente mala, texto basado en el caso Anfruns, y el 2018 se lanzó la
investigación periodística Aldo Marín,
carne de cañón, volumen con el que se adjudicó el Premio
Municipal de Literatura 2019, género investigación periodística.
El autor, antes de venir a Ovalle, se presentará el miércoles 12 de febrero a las 13:00 horas en la Feria del Libro de La Serena
En esta entrevista realizada por el escritor y periodista Cristian Brito Villalobos, Juan Cristóbal Guarello repasa parte de su carrera como escritor, y habla sobre periodismo y sus influencias
¿Qué referencias tienes de la Feria del Libro de La Serena?
“Sé que es una de las más importantes a nivel regional. Hace
muchos años me invitaron pero no pude ir porque mi hijo había nacido recién”.
Se te
conoce como periodista deportivo, tal vez por el desconocimiento de tu cercanía
a la literatura. En este sentido, ¿cómo surge tu interés por la lectura y la
escritura?
“Ambos son troncales. El verdadero periodismo es el escrito. Es
la raíz del resto. Luego, no se puede escribir si no se lee. Finalmente, no se
puede leer prescindiendo de la literatura. El periodista de vocación es, en la
mayoría de los casos, un escritor potencial”.
¿Cuáles
son las lecturas y autores (as) que más te han influenciado?
“Es una pregunta complicada porque los gustos son dinámicos y
corresponden a distintas etapas y edades. De memoria: al García Márquez, Eloy
Martínez, Borges, Eco, Calvino y Cortázar. Luego Auster, Ford, Roth o McCarty.
Después Sebald, Carrere, Echenoz, Huellebecq, también Denis Jonhson o John
Williams. En referencia al género no fiction novel, Ecuatoria de Deville, El
Adversario de Carrere, Bobby Fisher se fue a la guerra de Edmonds, Si esto es
un hombre de Primo Levi, incluso Tiempos Recios de Vargas Llosa por nombrar unos
pocos. De los chilenos Merino, Zambra, Bisama, Jara entre los contemporáneos.
Como investigaciones periodísticas, me parece que la senda de Patricia Verdugo
fue fundacional. En fin, es muy arbitrario y dejo muchos y muchas injustamente
afuera. Si me dan a elegir uno, escojo la capacidad de describir la naturaleza
de Ernest Junger”.
Tu
debut en ficción fue con la novela Gente mala, basada en el caso
Anfruns, ¿cómo surge ese libro? ¿Qué te motivó a escribirlo?
“El caso Anfruns es público, externo, de alcance nacional y sin
sentido. Me imaginé el punto de vista interno, nocturno, secreto y tenebroso.
Es una ficción puertas adentro, que contrasta con los diarios, los programas de
televisión, las cadenas nacionales y los llantos públicos”.
Luego
de Gente mala escribiste la profunda investigación Aldo
Marín, carne de Cañón ¿Cómo surge la construcción de este libro?
¿Qué la motivó?
“Los temas no se eligen, ellos te eligen. No hay una motivación
racional, es casi un impulso, una necesidad por descubrir, por develar o
desenterrar una historia sin importancia, pero que en el fondo refleja la
soledad de tantos”.
¿Cómo
trabajaste la historia oficial y la ficción en Aldo Marín, carne de
cañón? ¿Cuál es la delgada línea que separa a ambos géneros?
“Aldo Marín no tiene ficción. Es periodismo puro. Los puntos
negros, o los nudos que no se pudieron desatar, se entregan a la especulación,
pero nunca a la ficción. Se imagina, y se dice que se trata de una posibilidad,
lo que pudo haber pasado. Es un ensayo biográfico”.
¿Cómo
fue el proceso de investigación?
“Lento, doloroso y angustiante. El periodismo es perseverar y
esperar. El periodismo es estar plantado horas en un lugar esperando a alguien”.
¿Qué
importancia le das a la memoria en la historia de un país como Chile?
“La misma que en todos los países. Un ejercicio necesario y
complejo. La memoria es líquida, muta. Por algo el humor es tragedia más
tiempo. Lo que hoy parece fundamental y de extrema seriedad, en veinte años es
irrelevante y ridículo”.
¿En
qué estás trabajando actualmente? ¿Planeas una próxima publicación?
“Hay un proyecto con Random relacionado con el estallido social,
pero en un tono muy distinto a lo que se está publicando. Espero, como ocurrió
en Aldo Marín, prescindir de toda la retórica”.